Raquel Lanseros aboga por el aprendizaje de versos en la niñez




La escritora Raquel Lanseros reivindicó ayer el aprendizaje de poemas clásicos durante la niñez y adolescencia porque los versos «tienen ritmo y musicalidad, de tal forma que los niños los aprenden como una canción». «Es importantísimo para educar el sentido del ritmo, la musicalidad y la memoria». «Poco a poco a través de esa fácil memorización aprenden las palabras y su significado». La poeta realizó tales declaraciones con motivo de su intervención ayer en la Biblioteca Pública del Estado, acompañada por Ernesto Escapa, dentro del ciclo «La biblioteca del náufrago», organizado por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León.


A lo largo de su charla, la autora efectuó un recorrido por los diez títulos que le marcaron en su infancia y adolescencia. «20 poemas de amor y una canción desesperada» de Pablo Neruda, «Rimas» de Bécquer y la obra poética de Antonio Machado engrosan la lista, puesto que son «autores fundamentales», describe. «La poesía de estos autores es la clara transparencia que hace que sea capaz de llegar a un niño y que después, a lo largo de diversas relecturas, se extrae de ella todo el jugo que tiene».


«La poesía es universal y atemporal», defiende la autora de «Croniria», galardonada con un accésit del premio Adonáis, el Premio Unicaja de Poesía así como el Premio Antonio Machado y que ya escribía versos con cuatro años. «Desde niña tenía una tendencia natural hacia la palabra escrita y me crié en una familia en la que mi madre es una apasionada de la poesía y mi abuelo recita de memoria fragmentos de "La vida es sueño"».


Otro de los autores que han calado en esta escritora son el poeta norteamericano Walt Whitman, el autor español Calderón de la Barca o textos como «La insoportable levedad del ser» de Milan Kundera, «El gran Gatsby» de Scott Fitzgerald, «"Frankenstein", de Mary Shelley, una lectura imprescindible para entender los cambios, las posibilidades e imposibilidades del alma humana» y «El corazón de las tinieblas», de Joseph Conrad, así como «El fin de la eternidad», de Isaac Asimov. «Soy una apasionada de la ciencia ficción y este libro habla de los viajes en el tiempo, una llave para abrir la imaginación en un adolescente e introducirle en la lectura.

La Opinión de Zamora del Viernes 18 de marzo

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