Notas sobre la lectura de "La pesca del salmón en Yemen"



Llegamos a éste mes de abril con una lectura extraña y curiosa escrita en 2007 por un británico llamado Paul Torday sobre un delirante proyecto: ¡transportar salmones a Yemen y crear las condiciones de agua y de clima en el desierto para que el arte de la pesca con mosca se integre en la cultura yemení!

Curiosamente una novela llevada recientemente al cine con críticas a la película extremas, es decir, hay gente que le ha encantado y gente que le ha decepcionado. Yo siempre soy partidario de que una vez leída una novela, las imágenes de la película que desarrolla la novela nunca están a la altura de las proyectadas por nuestra imaginación, ¡la imaginación al poder! como dijo aquel.

Una novela que gustó mucho a los integrantes del libroforum de Pedregalejo causando un acalorado y esclarecedor debate, a veces difícil de controlar incluso por alguien con tanta maestría y experiencia como mi querido amigo José María Moncada que dirige el grupo.

La novedosa y original estructura del relato:
Correos electrónicos, Informes administrativos, diarios, cartas, entrevistas en TV, interrogatorios , etc. son aditivos formales que indudablemente hacen su lectura amena y dinámica, (parecen muchos libros dentro de uno) a mi particularmente llega un momento que me agota tanto dinamismo (será la edad). La verdad es que a la mayoría les pareció muy seductora la arquitectura estructural de la narración.

Por otro lado el tema es tan increíblemente curioso que causa una extrañeza al lector, es un nudo que se crea y  que se va deshilvanando con las aventuras que se desarrollan, a veces inverosímiles; extrañeza y curiosidad por el desarrollo de la historia junto con credibilidad en las resoluciones y sorpresa en los desenlaces, son los ingredientes más clásicos para el triunfo de una trama novelística.

Verán, imagínense a un jeque supermillonario que se le mete en el turbante la idea ya comentada, de pescar salmones en el desierto de Yemen, para ello tiene dos grandes apoyos: los petrodólares y su fe en Alá, piensen ahora en un funcionario técnico especialista en reproducción de moluscos que ejerce su actividad en el Centro Nacional de Fomento de la Piscicultura (Alfred Jones), un hombre con una vida anodina y vacía, casado y sin hijos y con una mujer que solo piensa en su carrera profesional, un metódico funcionario que es obligado por su inmediato superior a poner en marcha un proyecto tan absurdo para él, únanle la actividad de un primer ministro (Jay Vent) que quiere hacerse la foto en Yemen con un salmón en su caña de pescar y cuya idea es propuesta por un asesor de imagen (Peter Maxwell) con una amplia experiencia en eso de impresionar a las audiencias y dejar contento al político con la mayor gloria mediática y más votos en las urnas, si a la vez hacemos aparecer a una inteligente mujer (Harriet) contratada por el jeque para la consecución de sus fines (aquí la sharia la deja al margen), componemos un escenario muy atractivo.

¿Realmente increíble no?

Una sucesión de hechos aromatizados con la ironía y el sarcasmo necesarios para obtener un souflé realmente apetitoso, entre un humor absurdo  y unas escenas cómicas (como unos yemeníes enredándose en el hilo de una caña de pescar mientras un flemático inglés intenta enseñarles a lanzar ….)el desarrollo de la novela alcanza un momento, para mi importante,  el momento en  que sabemos que algo ha fallado en la operación, comienzan interrogatorios, comisiones de investigación etc. buscando las responsabilidades o las culpas  en una operación  que llegamos  a creer (al igual que el mismísimo  Alfred Jones) que es hasta posible técnicamente (dependiendo finalmente de lo que quieran hacer los salmones claro)

Ese algo que ha fallado se nos va mostrando como algo realmente”gordo” porque crear una Comisión de investigación en la Cámara de los Comunes no es asunto baladí (aunque es la mejor forma de llegar a conclusiones donde ninguno de los políticos es culpable)

¿Qué pasó finalmente?¿Qué desenlace nos espera?  Solo adelantar que el final es inesperado y explosivo.

Un libro en definitiva que intenta tocar muchos palos: sátira sobre la política británica, ironía sobre el empleo de la fe islámica para extraños fines, una muestra de la  manera de distraer la tensión política entre los británicos y los árabes (para mi hay un “resbalón” en la manera demasiado cómica de tratar a Al Qaeda), un análisis certero sobre el poder mediático, etc. pero sobre todo es un libro también de soledades compartidas , las soledades de Alfred y Harriet, el primero compartiendo la vida con  una mujer prepotente que se va a trabajar a Ginebra y siempre está ausente y la segunda con un novio capitán destinado en Irak y al que escribe continuamente y del que nunca recibe respuesta .

 Pero quiero finalmente destacar que para mi, es un libro de aventuras, la aventura de Alfred y de Harriet que cambian su vida con el proyecto, esos son los que tienen, ¿o no? una aventura, una aventura como dos salmones que lucha contracorriente para finalmente desovar en un final explosivo.Un buen libro.




¡Ah! Por cierto y relacionado con ésta novela, os recomiendo la lectura de un libro: “Si, ministro” que fue guión de una serie de la BBC de tremendo éxito, es un libro de un humor elegante y nos introduce en las relaciones, a veces tan absurdas, entre los funcionarios y los políticos en Gran Bretaña.

Hasta la próxima.

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