La R en la clase de Bioquímica



El profesor subió a la tarima de la clase con lentitud y seguridad, con la determinación de un cuerpo joven y entusiasta escribió en la pizarra con grandes letras una palabra que ocupó toda la negra superficie REVOLUCION, los alumnos miraban impertérritos y asombrados al profesor de Bioquímica, en la clase reinaba un silencio atronador, tras unos segundos de tensión el profesor con un movimiento certero borró la primera letra y dejó la palabra EVOLUCION, volviéndose hacia los alumnos, el profesor se dirigió a ellos con una voz cuya luz inundó cada rincón del espacio del aula:

-       "  De esto es lo que soy partidario, sin duda, la inteligencia humana se basa en el aprendizaje y en la corrección de sus errores, mejorar al hombre es el sentido último de la evolución humana."

Los alumnos de Bioquímica respiraban con la explicación del profesor, era una lección sencilla y ejemplar, lo esencial era eso, ¡claro! La evolución no la revolución, la reforma no la ruptura, construir no destruir y comenzar desde cero.

De pronto el profesor se volvió nuevamente hacia la pizarra y con un trazo nuevamente seguro y elegante volvió a situar la R y de nuevo la palabra REVOLUCION dominó la estancia frente a los murmullos de asombro de todos los presentes, ¿cómo? ¿otra vez revolución?  Decía alguno con voz en alto, nadie entendía ese galimatías, otros gritaban ¡no!¡no! todo parecía una locura, una contradicción, de pronto el profesor los contempló, su voz volvió a reinar en el espacio y acalló las críticas y los murmullos, su  mirada era tan limpia y clarividente que parecía como levitar:

-       "  Si, señores, si, no les engaño en mi forma de ver las cosas, soy partidario de la evolución, pero esa R es la R de Responsabilidad, cuando los poderes públicos hacen dejación de su responsabilidad, cuando los poderes financieros y políticos dejan a merced del mercado la vida de la gente, la R es inevitable, solo es posible la Revolución."

Aquella clase de Bioquímica siempre quedará marcada en las mentes de aquellos alumnos, para siempre y por siempre recordarán aquellos momentos, todo el por-venir estaba por-hacer.

(Basados en los hechos reales acaecidos allá por 1968 en la Universidad de Granada)

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