Poesía cercana, Alice Wagner


EL GUSTO

Suculento manjar
en el colegio oscuro, la goma de MILÁN,
que mi ansiedad calmaba.

El olor a sudor,
hacinados los cuerpos,
era calor muy sano para mis sabañones.
Pero al salir de clase,
Madrid tenía su cielo,
el cielo de Velázquez, de Lope, de Cervantes,
sus tranvías,
y aquellos adoquines por donde transitaba
día a día, mi infancia.
Despues vino EL RETIRO
sus castaños y los tibios paseos sobre hojas caídas,
el olor a humedad.

Convertido en tacita, de estaño plateado,
el estanque, simulacro de mar.
Dicíendose ternuras,
parejas que navegan a los sones de un remo.

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