Poesía cercana, José Luis Ortiz




BAUDELAIRE

Era entonces el mundo una rosa suicida,
brotaban lágrimas del fango
y repicaban las abejas
locas por las murallas
del pecho. La crujiente noche
olía a calma ácida,
a la gloria humillada
de los atletas vagabundos,
y amorosa vibraba
la mole leve del planeta
amaneciendo.
En mi alma el tedio,
con voz de osario, declamaba
versos de Baudelaire.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Amigo Víctor: acompañado por el Baudelaire de Courbet me siento un privilegiado. Gracias por acogerme en este cuidado y selecto espacio.
José Luis.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
la verdad es que con gente como tu todo es más sencillo, eres siempre una nota de calidad.

Un abrazo

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