"Los nadadores" de Joaquín Pérez Azaústre



LOS NADADORES

Indudablemente una de las cosas que si que ha conseguido Joaquín Pérez Azaústre con ésta sorprendente novela es que ya no sea lo mismo que antes las sensaciones que tengamos cuando nos tiremos a la piscina, existirá un antes y un después de la lectura de “Los nadadores” .

La novela nos ofrece una autentica inmersión en la existencia de un nadador, pongamos que se llama Jonás, que es una introspección en lo más hondo del sentido existencial del ser humano. Jonás descubre en el líquido elemento que las brazadas son empujones, fuerza que le impulsa a sobrevivir pero que le genera pérdidas, ausencias, angustias, vacios que la novela va llenando de enseñanzas y continuas búsquedas, el camino de la perfección, de la “unicidad” como su amigo Leopoldo le aconseja no deje de buscar; Jonás es un corredor de fondo, es el propio reflejo del escritor, que trasluce en el personaje principal, un escritor de fondo que busca la armonía y que sin duda en ésta novela la roza, la acaricia, consigue estirarse y aumentar, crecer como escritor como el nadador finalmente consigue.

La novela nos engancha desde el principio, pero sin duda en su último tercio se convierte en una lectura apasionante, el ir de menos a más el interés de dicha lectura es una sincronía más que alcanza y modela aún más la personailidad ya bien definida del escritor.

La prosa de Pérez Azaústre es profunda y ligera, lírica y reflexiva, dinámica y certera, el andamiaje ha sido perfectamente colocado para dotar de una solidez a la trama que discurre con una estética impecable. Las escenas de Jonás en el garito la Cueva de la Luna 2 son de aupa, nos parece estar simultáneamente en  una película del mejor cine negro y en la Divina Comedia.

La novela es íntegra y completa, consigue generar entre la extrañeza y el enigma bien planteado, una continua curiosidad en el lector.
Novela de desapariciones y de ausencias, como la de las mujeres, tanto la madre, como Ada la pareja de Jonás, Marta la pareja de su mejor amigo Sergio, nunca aparecen y por lo tanto nunca desaparecen, son ausencias aunque paradójicamente siempre son presencias, continuas presencias entre los hombres que dialogan sobre sus pérdidas.
Novela de amistades, de hermandades, de parejas siempre hombres:  Jonás-Sergio, Sebastián-Oscar, Bongo-Pongo, Mario-Silas, en los que uno siempre desaparece.

Un libro donde la sorpresa te aguarda hasta el final, un final, donde la última inmersión está llena de esperanzas y de sombras, porque el libro es una esperanza sombreada, como las mismas cinco hojas en blanco que te encuentras al final, cinco hojas que piden ser rellenadas por un corredor de fondo y que éste lector intenta conseguir persiguiendo al hombre-pez que se esconde en las aguas de la lectura, pero aún no tengo el fondo necesario para alcanzarlo, menos para nadar junto a él.

En fin, aunque hay determinados momentos en que la novela parece que pierde ligeramente el equilibrio, la verdad es que se repone con entereza y me atrevo a calificarla como una obra maestra.

¡Enhorabuena!¡Un abrazo (sin contractura)!

Comentarios

José Luis Ortiz ha dicho que…
Es un libro que deseo leer. Me resulta muy atractiva la foto de la cubierta, que creo identificar como un fotograma de la gran película "El nadador", basada en un magnífico relato de John Cheever.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
un libro que parece perder el pulso, en un momento dado sin embargo se vuelve al ritmo...buen final.

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