Poesía cercana, Danilo T. Brown-Manuel del Barrio Donaire




1977


Cuando cumplí 5 años quise conocer a Dios. 
Vivíamos en Carabanchel y teníamos un perro que se comía los sillones. 
Si te tiras por la ventana te mueres vas al cielo y conoces a Dios,
dijo mi hermana.
Sinclair Research sacó al mercado el Sinclair ZX Spectrum. 
Mi padre era policía nacional y mi madre ama de casa. 
En el colegio Nuestra Señora de la Merced 
las mesas eran hexagonales y eran verdes y teníamos uniforme. 
Aprendimos a rezar el Padre Nuestro. 
La hija de la vecina fue la primera chica que besé con lengua. 
Jugábamos a los papás y las mamás. 
Sony y Philips empezaron a comercializar el Compact Disc. 
Mi abuela rezaba todas las noches a las ánimas benditas, 
a San Antonio, a Santa Gema, 
desayunaba leche en polvo y la mitad de una naranja. 
Aprendimos a decir cracrecricrocru de carrerilla. 
Se sintetizó por primera vez el elemento químico Meitnerio, 
número 109 en la tabla periódica.
Philip K. Dick, Georges Perec, Glenn Gould y Paco Martínez Soria 
murieron ese mismo año.
A nuestro perro le salió un bulto en la espalda. 
Cualquier noticia en la tele me hacía pensar en misiles y bombas nucleares. 
La hija de la vecina me pedía que le pusiera la mano ahí. 
El día de su cumpleaños le regalé una calculadora.  
La URSS puso en órbita la estación espacial MIR. 
A veces me hacía pis en la cama. 
En el barrio siempre había alguien que me quería pegar. 
También había un electricista, un panadero 
y la señora Patro que vendía helados. 
La profesora dijo, dictado, y luego dijo, Pedro construyó una casa, 
esa fue la primera vez que escribí la palabra construir. 
Entonces Starbucks solo tenía cuatro tiendas en el mundo. 
Aprendimos el Tratado de Tordesillas y la Química Inorgánica. 
Mi abuela decía, Dios te quiere. 
Yo le preguntaba cosas de Dios y de la muerte 
y cosas del fin del mundo y del Apocalipsis. 
Apple empezó a vender el Macintosh de 128K.
Todas las semanas me ponían una inyección de Bencetacil para el reuma. 
Si llovía, me asomaba llorando a la ventana del dormitorio. 
Una vez, al salir del colegio, 
agarré sin darme cuenta la mano de una señora que no era mi madre. 
Los domingos iba a misa con mi abuela para portarme bien, 
le pedía que me dejara el abanico, 
déjame el abanico abuela. 
Mi abuela decía, hosana en el cielo. 
Microsoft anunció la primera versión de Windows.
Bendito el que viene en el nombre del Señor. 
Hosana en el cielo.

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