"la sala numero seis" de Chejov


Recibo un regalo especial, una edición de Austral de 1919 de uno de los más grandes escritores del relato corto: Anton Chejov, escritor ruso (1860-1904) que describió como nadie la naturaleza del pueblo ruso y que tuvo la enorme capacidad de plasmarnos en breves relatos llenos de dinamismo y riqueza literaria la historia de un pueblo sometido siempre al poder y a la tradición, una época donde las normas consuetudinarias en las relaciones sociales eran tan duras que generaron envidias, rencores e injusticias que Chejov nos expone con una fineza única; de hecho Tolstoi lo definió como "un artista incomparable, un artista de la vida". 

Chejov en éste extraordinario relato de "La sala número seis" nos describe el alma eslava, monótona y melancólíca, plagada de tonos grisáceos sobre un fondo que es un hospital psiquiátrico, Chejov fue médico, es famosa su frase:

"Tengo a la medicina como esposa legal y a la literatura como amante".

La historia discurre centrada en el personaje del director del viejo hospìtal psiquiátrico que termina encerrado junto con los locos que trata, todo provocado por un joven médico contratado por el propio director que quiere ocupar su puesto y que le lleva hasta la muerte.

Enorme Chejov, fantástico en su brevedad, riquísimo en su dinamismo y siempre de actualidad. Ahí lleváis un pequeño texto del cuento:

"  De pronto, entre el caos de sus confusos pensamientos, una idea terrible, insoportable, ardió en su cerebro lúgubremente: el mismo dolor, la misma rabia de que él se sentía poseído  dominaba también a todos aquellos desdichados y los había torturado durante años y más años...¡Y él, a cuyos cuidados habían estados todos confíados, no había hecho nada, absolutamente nada por aliviar sus tormentos. ¡Allí había estado veinte años sin preocuparse, sin interesarse siquiera por los horrores de aquella vidas!
  Y su conciencia, brutal e implacable como Nikita, lo atormentaba. Se levantó otra vez. Quería correr, gritar de rabia, matar a Nikita, a Jobotov, a todo el personal, y después matarse él mismo. Pero su lengua paralizada, sus piernas, no le obedecían. Sofocado, desgarró su bata y su camisa, y al cabo perdió el conocimiento y cayó en la cama".



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