Poesía cercana, Maximiano Revilla




LO QUE NOS QUEDA DE LA VOZ
  
Narran que sus latidos son promesas
y otros perfumes que al fondo del tiempo
nos vuelven como el tacto de los ángeles.

Cuentan que hay puentes
que se levantan
en la imaginación,
para que crucen los extraños.

Lo que importa no es el miedo.
Lo que importa es la voz. La voz lo que nos queda.

La sombra danzarina del verano
nos descubre el secreto, secreto de la sed.
Los extensos cimientos de la noche:
las huellas del humano creador.

Todo, todo se sucede igual que nos lo cuentan.
Los gritos son pañales en los ojos
vengativos de las fotografías.
La tormenta, inquietud del hombre.
El silencio, cenizas en el aire.
Las hojas en el suelo,
certezas del otoño.

Solo queda la voz y el dolor
del amanecer todos los días.

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