"Faro villano" de Gonzalo Guijarro





FARO VILLANO


Hay novelas que no quieres que terminen, que necesitas que continúen y continúen sin desear en ningún momento su término, te metes en la historia y sabes que nunca terminará la historia porque sabes que ya eres parte de ella, que te ha enganchado de tal manera que se te ha metido hasta el tuétano. Una de ellas es, sin duda, “Faro Villano”.

El protagonista es Luis “el madrileño” siempre el madrileño porque la historia se desarrolla en una Galicia profunda, una historia de gallegos en una dura posguerra; aunque en Galicia da igual porque la vida siempre ha sido abrupta y dura, como su paisaje abierto al Atlántico. El entramado de todas las escenas no es ni más ni menos que la Costa de la Muerte, en las cercanías del fin de la Tierra, de Finisterre, en un cabo con acantilados afilados como el filo de un cuchillo y con tormentas que dan miedo,con muchos días de mar gruesa y viento incesante; pueblos como Camariñas y Corcubión y las rías que entran en la tierra con la fuerza oceánica para perfilar rocas escarpadas, fantasmagóricas y mágicas.

En la historia aparecen personajes entrañables como Seoane, un farmaceútico ilustrado y cachondo con un humor ancestral y rico, también personajes odiosos como Miñones el Jefe de la Falange, como un alemán que se nos vuelve tierno cuando nos quiere convencer que su ignorancia es fruto de su propia voluntad o de su propio miedo al nazismo, con un espía inglés, tan británico que su flema le puede, le vence, un dibujo que nos recuerda a esos flemáticos incomprensibles, victorianos y decadentes, con una viuda desconsolada, unos marineros que luchan con el mar como con su propia naturaleza, pero que son auténticos como la propia vida y Luis Cuadrado, “el madrileño” siempre presente, el protagonista de la novela, un personaje que es un superviviente nato, radical en sus convicciones y convencido de diseñar su propio destino.

Una novela que te absorbe y se te entrega, una obra de arte marino reconocida con un premio catalán para un andaluz con alma mediterránea, para un madrileño que ha sido trabajador en Alemania y al final fue seducido por la luz de Benalmádena, la luz de Málaga que tantos poetas cantaron y que le ha permitido iluminar ésta excelente novela.
Es ésta una crónica de urgencia de un lector que durante tres días ha sufrido, se ha implicado y ha vivido un relato tan cercano como duro y entrañable. Olé Gonzalo, olé, olé y olé.



En definitiva una novela construida con la perfección de un orfebre de la palabra y que os aconsejo leáis.

Comentarios

Entradas populares