"en pocas palabras" Macarena L. Ruiz

En ésta ocasión voy a romper la norma de no comentar nada sobre el autor del texto que a continuación tendremos la posibilidad de disfrutar, estamos ante un talento en ciernes, no es habitual encontrarnos con una chica tan joven como Macarena, que cabalga aún en el ecuador de los diecietantos y que es tremendamente inquieta tanto en el mundo del teatro (donde ya empieza a hacer sus pinitos) como en la literatura o en su interés por los idiomas cursando actualmente la carrera de Francés en la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga.

El relato que a continuación os dejo, es especial, no solo por su calidad literaria sino por la sutileza y el sentimiento que encierra: Desde ésta humilde atalaya no se me puede dejar escapar la oportunidad de animarla a continuar perfeccionándose en éste difícil, competitivo pero maravilloso mundo de la creación, la interpretación y el arte en general.

Macarena es sobrina de mi amigo Pedro Ruiz Arrabal del cual ya conocéis poemas y relatos de él por que lo he publicado unas cuantas veces en mi blog, leyendo a Macarena y conociendo los trabajos de Pedro, podíamos escribir aquello de: "de casta le viene al galgo".


Se llamaba: Olvido
Un tenue rayo de luz, solo eso era necesario para iluminarle la rasgada piel del tiempo que le cubría el rostro.

Ochenta primaveras, ochenta otoños y ochenta inviernos. Veranos... según sus cálculos, no eran los mismos, a veces decía que no eran tantos y otros que fueron menos; los contaba por amores, por jóvenes insolentes que se atrevieron a colarse en esta su historia...

Sentada en aquel banco viejo, viejo como ella, se peina el cabello, rizado y rebelde, también como ella; sonríe al recordar a todos aquellos "inexpertos" (hombres al fin y al cabo) en esto del amor.

Y ella, con sonrisa casi altanera, sonríe orgullosa por su gran "experiencia", experiencia que le dieron esos a los que ella llama "inexpertos".  ¡Menuda montaña rusa de "expertos e inexpertos".  Y es que… así fue su vida.

Una joven con un concepto diferente de comerse el mundo, rubia platino de ojos verdes y sonrisa capaz de iluminar al más triste de los lugares.  Su gran virtud: creía demasiado en el amor. Su gran defecto: creía demasiado en el amor.

Y así fue como ella lo invirtió todo en un amor que resultó no ser amor, al menos no como ella esperaba.  Tal vez por esto ahora se encuentra sola, sola en aquel banco de un parque en el que a los árboles que se encuentran en él se le caen las hojas una a una, igual que se desvanecen los sueños de esta nuestra guerrera del amor.  Y sonríe, a pesar de todo, auténtica y fiel a sí misma.  No está en aquel lugar a esta precisa hora por casualidad; todo, absolutamente todo ocurre por alguna razón y tal vez ella se encuentre aquí por alguna causalidad.

¿Cuál?  Él.  Que sus pelos fuesen grises no significaba que aquel alma desgastada ya no tuviese ganas de amar, más exactamente era el amor lo que la movía día a día, amor a la vida y al "amor" en sí.  Y es que pocos se equivocan al considerar que el amor es el mejor motor del mundo, o al menos fue el suyo.

Valiente y sonriente, como siempre, dejó que escapara un destello de ilusión en sus ojos cuando se sentó junto a ella, momento en el cual su maravillosa experiencia no le sirvió absolutamente para nada, seguía sintiéndose estúpida al tener que confesarle a alguien que... que siente algo que la hace sonreír y poner esa cara de tonta cuando le ve.

Se pierde por instantes al darse cuenta de que más allá de aquel primer amor de quince años, no logra recordar algún otro. -¡Estupendo! -, pensó ella.  Era algo así como quedarte en blanco en un examen y, al final, tanta "experiencia" para nada.  ¿Cómo le explicaba a aquel hombre que acababa de ver paseando que al verle sintió algo, algo difícil de sentir por alguien que, simplemente, acabas de ver pasar delante de ti?

Mientras ella se ahogaba entre sus pensamientos, no sabía por qué palabra empezar.  Él, con media sonrisa dibujada en su rostro y acariciando el de aquella hermosa viejecita, dijo: "Ocho de abril del 58".

No alcanzaba a entender lo que le quería decir aquel hombre con esa fecha, no entendió por qué el insistió al señalarle su dedo en el que ella tenía un anillo.  ¿Cómo había llegado ese anillo a su dedo?  Tampoco entendía eso, nunca había visto ese anillo, al menos que ella recordase.

Aquella marabunta de nubes nubladas se despejaron cuando él sacó una foto de boda de su bolsillo: ¡su boda!  -¿Es que acaso estoy casada?-, preguntó aturdida.

Según parece -le susurró el con tono canalla- querida Adela andas demasiado atrapada por la señora Olvido, maldita enfermedad que pretende llamarse "Olvido", olvido de lo que fuiste.

Olvido de que después de tanto luchar y creer en él, la rosa con espinas del amor no te deja recordarme y te me escapas, igual que te me escapas de casa para seguir soñando en este banco, pero, ¿qué más da?  Esa huida no me resulta difícil de arreglar, siempre estás aquí, pero tu huida, esa que se va con "olvido", esa no se cómo subsanarla.


¡Qué mágico que al menos aun recuerdes lo que era amar, supongo que lo único que puedo hacer es enamorarte cada día!  Vamos, dame la mano como la primera vez y volvamos a casa, Adela.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Muchas gracias! Me hace mucha ilusión esto de que mi texto asome por una ventana diferente a la mía.
Esta historia fue fruto de una inspiración de media noche, algo muy improvisado. Y me están sorprendiendo los buenos comentarios que hay de ella.
Yo solo siento el impulso de "expresarme" nada más, mi única pretensión es disfrutarlo, por eso que lo disfruten tambien los demás es más de lo que espero y eso me hace muy feliz, de ahí el teatro ;) Besos!!
Pedro Ruiz Arrabal ha dicho que…
Gracias por publicarlo y gracias por tus palabras. Que conste que es mi sobrina, pero que ella se ha hecho sola, no le he hecho falta para nada.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
Macarena, efectivamente de la inspiración y el disfrute nacen buenos relatos como éste, es normal que te sorprendan las opiniones pero es así, o sea bueno.

Gracias Pedro, constancia queda de tu inciso pero la influencia positiva no se debe de cuestionar, simplemente es así ;o)

Gracias a ambos por vuestros comentarios que hacen respirar la entrada de éste blog.

Besos para ti y un abrazo para ti.
Jose Moya ha dicho que…
No voy a escribir un tocho aburrido, solo diré que estoy gratísimamente sorprendido. La saga Arrabal continúa!!!
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
Tenemos Arrabales para rato, mi enhorabuena.

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