"Memoria de unos ojos pintados" de Lluís Llach




“MEMORIA DE UNOS OJOS PINTADOS” DE Lluís Llach

Hay novelas que nos llaman la atención desde el primer momento en que la vemos, esto me paso con “memoria de unos ojos pintados” de Lluís Llach editada por Seix Barral y que la contemplé en el escaparate de la librería Gayango de mi barrio malagueño de El Palo a finales de año. Tal vez la fotografía de la portada fue lo que más me sedujo, una fotografía en un blanco y negro antiguo, con ese hombre joven y atractivo en primer plano con una mirada franca y sincera, una mirada limpia, tras él una mujer con cara sonriente y junto a ella un niño con un rizo gracioso y con cara que me recuerda a mí mismo con la misma edad, tal vez lo que me sedujo fue el título tan especial o tal vez fuese el autor de la misma, un cantautor que me retrotraía a los sueños perdidos de mis años de adolescencia y juventud.
Anoche no dejaba de leer la historia de Germinal y David mientras una enfermera delicada y atenta llamada Carmen en el Hospital Regional Carlos de Haya de Málaga, esperaba a que me entrara sueño pendiente de conectar los cables para una prueba de control llamada polisomnografía para solucionar mis trastornos respiratorios durante las noches; durante casi dos horas tuve la ocasión de respirar y vivir junto a los dos Amigos Amantes mientras mi enfermera conectaba los cables a los otros pacientes de las salas de la Unidad del sueño, porque al sueño le estaba prohibida la entrada ya que la emoción, el deseo de vivir junto a los protagonistas de “memoria de unos ojos pintados”, una angustia desesperada se lo impedía.
La novela de Lluís Llach es una exposición artística e histórica de primer orden, hacía tiempo que no leía una novela escrita con tanto corazón y sensibilidad. La forma de evocar los años veinte y treinta de la Barceloneta llena de miseria y esperanza, de luchas e ilusiones de libertad e igualdad, de anarquismo militante y de política con mayúsculas recogida en la vida de cuatro muchachos nacidos a principios del veinte llamados Germinal, David, Joana y Mireia, es un retrato vívido y altamente emocionante, porque la novela respira realidad y dolor, alegría y esperanza, ternura y momentos duros, rezuma sobre todo un inmenso amor, el amor al fracaso como una reivindicación por la lucha de la justicia. El fuerte olor a fracaso y derrumbe alterna con dosis de admiración a la valentía de las personas de aquella generación de un pobre barrio marinero catalán. La manera que se relata las relaciones humanas es cercana y sencilla, dinámica e inteligentemente expresada. Pero sobre todo es la historia de amor de chicos David y Germinal.
La novela se estructura formalmente en veintiséis grabaciones que un Director de cine llamado igual que el autor Lluis hace a Germinal Massagué i Guillaume que con la edad de 87 años quiere morir en paz y mantiene los recuerdos de una juventud quebrada por el dolor y serenada por el amor vivido con su Amado Amigo David.
El final de la novela es tan exquisito que dado que no supone alteración sobre las ganas de leer la novela no puedo dejar de escribirlo:

Espero, y deseo, que la historia que le he contado le sirva para algo: A mí me ha servido para poder morir tranquilo. Porque ya sólo quiero morir tranquilo. Y si tengo suerte, seguramente será antes de que usted pueda acabar su película, si es que le dejan hacerla. Déjeme decirle que en éstos meses le he cogido afecto, casi estima, si me lo permite. Me ha escuchado atento, paciente, respetuoso, y me ha hecho mucho bien. Tenga, pues. Llévese esta cajita y, si le da algún valor, guárdela. Hágase a la de que dentro yace la memoria de unos ojos pintados.
Unos ojos pintados…y cansados, Lluís. Si quiere que le diga la verdad, unos ojos demasiado cansados…Y no tanto por los muchos años vividos. Ni siquiera por todas las barbaridades y devastaciones que han tenido que ver y vivir.
Tengo los ojos cansados de tanto intentar que no se me borre de la retina la imagen conservada durante todo éstos años, día a día, minuto a minuto. La imagen de mi Amigo Amado.
¿Sabe? Como diría mucho mejor un poeta griego del que ya no recuerdo el nombre:
Yo, sentado en la playa, al abrigo de una marca humilde, mirándolo salir del mar, su cuerpo mojado y ornado por una extraña luminosidad, así contemplé la belleza completa.”

Una novela poética y valiente, una novela que nunca nos deja indiferentes y que posee un ritmo interior intenso y apropiado para dibujar una relaciones humanas basadas en la amistad y la protección, en los sueños cumplidos y rotos por los zarpazos del destino. Un inmenso fresco histórico que no debemos de dejar de leer.

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