Paul Gauguin, la expresividad cromática

Paul Gauguin (1848-1903) fue siempre un buscador incansable del enigma del color, de hecho afirmó:

"El color siendo en sí mismo enigmático en la génesis de las sensaciones que nos proporciona, lo cual hace que uno no pueda emplearlo sino enigmáticamente, en todas aquellas ocasiones que uno se sirve de ellos, no para dibujar, sino para producir sensaciones musicales que dimanan de su propia naturaleza, de su fuerza interior, misteriosa y enigmática. Por medio de armonías sabias,se llega a la creación del símbolo. El color es también vibración como la música, logra lo que hay de más general y por tanto, aquello que es de lo más vago en la naturaleza: su fuerza interior"




En El hibisco (Te burao) (1892) Gauguin representa la naturaleza con un árbol de burao, una variedad de hibisco, planta propia de los países tropicales, muy ornamental y cuyas grandes flores son de todos los colores, más frecuentemenete rojas. En el primer plano utiliza estilizaciones y las hojas que parecen según el autor que hablaran en una lengua misteriosa que animan éste paisaje tropical que constituye un hermoss espectáculo.

Con Gauguin el simbolismo alcanza una gran plenitud, las influencias que tuvo en el expresionismo alemán  o en el fauvismo fueron intensas. Gauguin al igual que Cezanne y Van Gogh no fueron reconocidos en vida, constituyeron rebeldes frente al establishment del momento. Su genialidad siempre será reconocida por el Arte.

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