"en pocas palabras" Gerardo Madrigal


Laberintos

Hoy ella es mi silencio mayor y me veo tratando de escribir la historia que todavía tengo fraccionada. Paso la mano sobre las piezas de mi ajedrez y las revuelvo una y otra vez, con la idea de hallar la pieza que encaja con mis pasos siguientes.
      
 Yo sé que nunca estuvimos atados, pero a tu cercanía la presiento siempre. Me es común observarte caminando y aunque sólo tengo la certeza de lo que mi piel guarda, nada me impide opinar. Los muchos años en que te conocí me autorizan el juicio necesario, para afirmar que mi lengua tiene hueso.
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 (El demandado y la suscrita contrajeron matrimonio religioso el día (...) La convivencia matrimonial fue muy mala, pero cohabitaron aproximadamente...)
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 La noche tiene tacto: es el miedo que acecha cuando no se puede despertar de un sueño…
  
 __El no ha vuelto pero su sombra estira mi grito y me hace orinar interminablemente... Mi madre no sabe que darme y he terminado durmiendo en una cama plegable, con el fin de no podrir más los colchones… Yo a veces invento alas, me libero de mi cuerpo y no siento más sus manos ni el olor dado por este falso dios que a año a año visito con mi hermana, para recargar mi provisión de pesadillas. ella y yo, compañeras en este camino hacia ninguna parte, por lo que continuamente visto y desvisto a los muñecos, aunque no haya ánimo para mirarlos con lesta voz de oscuridad tejida en cada aposento de mi memoria .
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 (Desde el punto de vista económico, la convivencia no fue del todo mala, como sí lo fue...)
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 No me pretendo sabio; pero no considero la huida como una solución, hay que confrontar, confrontar. Yo sólo he conocido lo que ella me permitió cuando éramos habitantes de la misma telaraña. Al principio él hice de bufón y de mago para agradarla. Después reconocí como imposible esta tarea y participé entusiastamente en el juego de figirmos invisibles, un rumor de pasos y sombras. Esta broma cruel de un matrimonio sin las palabras, es el resumen de tus pasos en los míos,
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 (...Aunque lo de seguido no es objeto de análisis en esta sede, es un deber dejarlo consignado por la importancia que reviste para la resolución de esta demanda y es así, que la convivencia matrimonial no fue del todo buena… No fue normal como debiera ser; siempre hubo problemas, especialmente sociales y específicamente psicológicos, provenientes de su desajuste personal: una vida de desorden dentro de la cual la demandante se vio inmersa y con estricta e inevitable sumisión a la manera de ser de su esposo y de....)
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 Tuvimos los problemas provenientes de la vida en los espejos que cada quien edifica y
así he construido la vida y mi manera de ser mujer… La noche tiene laberintos donde se esconden  hasta los odios que  son parte de nuestras sombras no confiadas ni a Dios.
    
 Todavía hay huellas que llegan y aprisionan cuando duermo. Me devuelven a mis muñecas, a mis cobijas, y siento que no  puedo contener la vejiga.  Reconozco cuando estoy despierta la lejanía existente; pero el sueño no respeta nada y acerca los pasos que aún acechan mis peluches, y mi piel es el grito a la abominable canción de cuna que todavía me asusta…
 Yo busco el final de laberinto, pero en la oscuridad de mi enagua no halló las luces nuevas y hay ocasiones en que observo como cae mi cuerpo y se derrama entre las rocas casi como un torrente. Otras veces lo miro danzando en la manecilla de un reloj, y mis pies marcan la ruta de las sombras. Hasta escucho voces y creo que entretejidas son mi soga, mi cordón umbilical por cortar; pero luego despierto con este sinsabor dejado por un miedo repetitivo que desde todos mis rincones salta.
      Hace un mes hice un curso de Control Mental; pero a los pocos días me perdí nuevamente. Esto lo sé porque me incomodas con tu aparente fe en ese minuto llamado realidad, y te someto a los tormentos que el conocerte me permite.
No hay Teseos en mi destino y tú, atado a matrimonio en el que no creo, eres un ladrillo más para mis muros, de este silencio mío en las hemorragias estancadas de las noche. Un Sísifo sueño de agujas es el instante que vuelve y nada lo ataja. Yo soy mi propio público,
 
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( Se separaron el día…).
Gerardo Madrigal

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