Buenos aires en tinta china



Dice Borges en el prólogo del libro:

Buenos Aires atenuó lo español y tendió a  lo italiano; italiano fueron los rasgos diferenciales de su arquitectura, las balaustradas, las columnas, los arcos. Italianos fueron los jarrones de mampostería que había en las entradas de las quintas.”

Borges en el prólogo de la obra nos dice que la esencia de Buenos Aires está en el sur, porque no hay un palmo de Buenos Aires  que pudorosamente, íntimamente, no sea sub quidam specie aeternitati (algo que parece siempre eterno), el Sur, mientras el Norte es símbolo imperfecto de la nostalgia de Europa.

Como canta Alberti al Sur de Buenos Aires, desgarrando su voz a lo ajado:

Ciudad, amo tus torres, mas por eso no creas
Que amo menos tu río desde tus azoteas;
Que porque ostentas ricas, linajudas fachadas,
desprecio a las que siempre viven mal trajeadas




Que luego canta a BOCA en una canción marinera, una canción con un  olor a tierra mojada que se deprende hacia la mar:

“¡Qué alegría, ciudad, el ir por una acera
viendo que la de enfrente es marinera!

Para el palo del barco el mismo viento,
Ciudad, que para el árbol fijo en el pavimento.

¡Qué alegría, ciudad, oh que alegría
pensar que tus balcones pueden zarpar un día!


Tus primorosas casa populares,
Todas una mañana se irán por esos mares.

¡Que alegría, ciudad. Como veleros
pintando de colores los puertos extranjeros!

¡Y desde una ventana,
Tú misma, tú, ciudad, como la capitana!


El canto, con el libro, ciudad, aquí termina. Verso y línea se unieron para ti en tinta china. A. Rossi hizo el dibujo y R. Alberti el cantar. Si nos olvidas, nuestro no será el olvidar

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