"en pocas palabras" Jorge Wagensberg

El tiempo siempre acaba pasando...es sólo cuestión de tiempo.

El pasado se nutre espontáneamente de futuro, pero para nutrir el futuro con el pasado hay que invertir toneladas de inteligencia.

Predecir el pasado es la habilidad más frecuente de los que siempre tienen razón.

Todo lo que empieza se acaba o transforma.

Todo procede de algún lugar y se dirige a otro, como bien ilustra un plato de espaguetis con salsa de tomate.

La primera frase de muchas novelas alude al tiempo (cronológico o climático) o al espacio (ubicación o paisaje)

La conquista del espacio empezó inmediatamente después de crearse el tiempo.

El saber no ocupará lugar, pero lo que es tiempo...

Es posible elegir el espacio, imposible elegir el tiempo.

¡Qué fácil es ver un árbol caído y que difícil es verlo caer!

Yacer es gratis, cualquiera otra cosa, arquitectura.

El tiempo matemático (delos relojes) no cambia para así poder medir el cambio.

El tiempo físico (de las carambolas de billar) determina toda la historia y todo el futuro a partir de cualquier instante, o sea, es un tiempo prescindible, una ilusión.

El tiempo termodinámico (de la gota de tinta que se diluye en el agua) es irreversible y define la dirección del pasado hacia el futuro.

El tiempo histórico (de los caminos que se bifurcan) se despliega como un árbol irrepetible de frondosidad progresivamente creciente.

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