Décimo aforismo de Wagensberg sobre ciencia




En la selección natural, primero es la solución y luego el problema

Un individuo no puede resistir, sin adaptarse, el tiempo que se necesita para que una mutación al azar arregle un problema de supervivencia. En cambio, si guarda algunas innovaciones, hasta entonces superfluas, es posible que alguna de ellas sirve de solución inmediata para el nuevo problema que se acaba de presentar.

Tres ejemplos sencillos:

La nariz es la solución que precedió al problema de sostener unas gafas.

Las nalgas es la solución que precedió al problema de sentarse y de caminar erguido.

Y la pluma es la solución que precedió a inconvenientes como el frío, la humedad o el ataque de depredadores terrestres

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