"en pocas palabras" Daniel Ares



LOS CADÁVERES DE LA MAÑANA



Una mañana apareció un cuerpo sin vida sobre la playa y fue la gran noticia.
La gente se paraba para mirarlo, hacían comentarios, rápido el rumor corrió por todo el pueblo, y entonces, quién más quien menos, todos sintieron un poquito de pena por el cadáver.
Pero a la mañana siguiente apareció otro cadáver, y al otro día aparecieron dos más, y así cada vez más y más cadáveres, hasta que todos ya empezamos a preocuparnos, por supuesto.

Pronto los cadáveres estaban por toda la playa y había que mirar bien para no tropezar con uno cuando caminabas por la orilla.
Un montón de cadáveres aparecía cada mañana.
Algunos panza arriba, con el vientre inflado como un globo; otros boca abajo, otros de lado, pero todos retorcidos, con la boca y los ojos bien abiertos, así, como sorprendidos de morirse...
Muchas veces -aunque casi siempre sin querer- una moto, un auto, algún vehículo, les pasaba por encima y entonces les explotaban las tripas. Incluso un pescador dijo haber visto a unos chicos divirtiéndose con los cuerpos (los niños son muy crueles, es cierto).
La cosa es que los cuerpos, más que pena, ya daban un poquitito de asco, para qué engañarnos.

Los buitres eran los únicos felices, y nadie los molestaba mientras comían, porque de alguna manera (no hay mal que por bien no venga), así limpiaban la playa…
Pero los buitres tampoco bastaron, pobres.
Cada mañana aparecían más y más cadáveres.

Ahora ya todos dicen que hay que hacer algo urgentemente, que esto no puede seguir así y bla-blá.
Pero nadie explica qué es lo que hay que hacer, porque nadie sabe muy bien qué es lo que hay que hacer.
Algunos culpan al intendente y a la municipalidad y a todo el gobierno porque nadie hace nada y eso es lo que más rabia da.
Porque digámoslo de una ver por todas: los cuerpos ya no dan asco ni pena: más bien dan bronca, ya.
Y es que tampoco es mucho lo que se puede hacer.
Los muertos están muertos, y cada mañana aparecen más y más cadáveres a lo largo de la playa, ¿Qué se puede hacer?
Nada, es lo que decimos todos.

Por suerte entre los cadáveres, siempre algún lugarcito queda para tirarse a tomar sol junto a la orilla.
Soy de los que creen que la vida hay que disfrutarla.

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