Doñana, un placer para los sentidos



Visitar Doñana es experimentar un juego difícil de describir, los sentidos se impresionan en cada recodo con colores distintos, con territorios inesperados, los ecosistemas se alternan para dimensionar en nuestras pupilas la variación de la vida, playas de arena blanca llenas de gaviotas de pico rojo, de garzas reales o de cigüeñas, dunas que se mueven invadiendo inmensos bosques de coníferas que forman un verde denso y frondoso, un inmenso mar verde brillante que parece frenar el avance de la arena, pero que sirve de acomodo a ella, bosques y marismas, ciervos y jabalíes, Doñana se nos presenta como una reserva natural difícil de describir y preparada para que nuestros sentidos experimenten el mayor y más variable juego de la vida. Un placer para los sentidos.











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