Cuando las vallas cercan el corazón

Hoy es un día especial, se llama Navidad, también se llama miércoles porque mañana es jueves, me detengo un instante a preguntar que día es de la semana porque durante todo el día me parecía como domingo solo que con la resaca de una noche llena de comida y bebida. Por ello me fuí tras una tregua de una lluvía incensante y necesaria a dar pedales a mi bici, me detuve frente a un mar que parecía enfadado aunque como ya lo conozco tan bien realmente sentí que estaba embravecido que no es lo mismo, enrabietado pero equilibrado, como acompañando mi sentimiento de Navidad, porque allá donde voy solo encuentro vallas que son perímetro de una tierra que entendemos nuestra y a la que tememos sea invadida por elementos ajenos, allá donde voy me topo con alambradas de silencio que parece construimos para que nadie invada nuestro corazón, es la lucha donde le miedo se instala para solo generar incomunicación y soledad. Me detengo un instante para ponerme en pie de paz y ofrecer diálogo desde mi corazón hasta el tuyo, con el sonido bravo del mar y con la libertad del viento me ofrezco con la humildad que la tierra sirve de alfombra a mis pies desnudos de amor.

Comentarios

Antonio J. Quesada ha dicho que…
Sigo tu ruta, amigo Víctor, en este día en que los extraviados estamos más extrañados que de costumbre.
El puñetero horario laboral no me permitió acudir a tu presentación literaria, pero confío en que nos veamos y en adquirir tu libro,
un abrazo fuerte,
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
Gracias Antonio.

Espero que pronto nos veamos y disfrutemos de la amistad.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Loreto Wallace Moreno ha dicho que…
Acepto tu ofrecimiento de paz y libertad que llega a mi con el olor a sal de ese Mediterraneo tan nuestro, que al igual que nosotros conoce de encierro entre sus costas, y que ansía los grandes espacios de su hermano el Atlantico. Salud y buena travesia del 2014!

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