Jardín salvaje (V) Hora de la siesta. Ganfornina-Escolano



HORA DE LA SIESTA

Arde la tierra y nos empuja directamente al sueño,
a un lecho en penumbra, bajo la luz tamizada
de las habitaciones interiores.
Se oye a lo lejos una fuente. Debe tratarse
de un pequeño surtidor entre aspidistras y jazmines
que vimos en la pared de un patio.
Van cediendo mis párpados. El sueño invita
a sus huéspedes: sopor, lasitud, pereza,
una entrega amorosa sin condiciones.
Indefenso y desnudo, siento que se apodera de mí
y en mi carne penetra
como haría un cuchillo en la pulpa,
blandamente,
sin esfuerzo.

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