Comentario río a "Vida y leyenda del jinete eléctrico" un poema río de Joaquín Pérez Azaústre



Comentarios a “Vida y leyenda del jinete eléctrico” un poema río de Joaquín Pérez Azaústre

“que será de vosotras un final sin palabras
una noche otra más los cristales revientan
son el hielo estrellado liberando el silencio
con el hambre encendida hoy no hablamos del hambre
solo hay una región que te quiera cantar
una vez la escuché la canción del jinete
que marcaba sus manos con electricidad”

El jinete despierto galopa con brío el jinete sin tiempo
el poema el poema largo
el poema río el poema canto
es el cántico de un poema tan largo
como un río sin frontera ni descanso
un río de cauce limpio no exento de rápidos y cascadas
de cambios de ritmo de deseos rotos de dudas húmedas
un poema no falto de compromiso con las estrellas
de la noche la noche donde cabalga el jinete eléctrico
con la luz propia la propia luz de la poesía a hachazos
de la poesía salvadora por la propia textura delicada del lenguaje
de la noche abierta a la luz eléctrica del jinete
que cabalga junto a heráclito y a patroclo junto a aquiles
reventados por el propio dolor pero dispuestos a la refundación
de nuevos mitos a pasar el testigo de la lucha que atará la poesía
con cordones suaves para que grite y sienta más allá del dolor
con un fuerte galope un caballo de luz galopa en el canto
hasta enterrarlos sí pero también ahogarlos en el mar
jinete a la grupa de un óleo de una mujer con sombrero
sombrero desgastado por los desahucios de los ahogados
en la miseria de la modernidad que es la enésima repetición de un fracaso
el crepitar de la insignificancia humana que nos estalla
fulgor que es antorcha que porta el jinete para provocarnos el grito
y el dolor ser capaces de rebelarnos ante la autoridad
que nos ciega con sus vísceras jurídicas golpeándonos en nuestros ojos
es el azar sin surco el azar milenario que nos obliga y nos guía
el que nos compromete y nos llama resistir
y el jinete eléctrico no deja de cabalgar entre parís y washington
con woodward y bernstein con balzac y silvia kristel
con el sabor de las ostras a arenas movedizas
de una arena que engulle sin remedio arrastrando también al divino silvio
a pablo milanés de un sur que es engullido a costa de un norte
que se olvidó de respirar y emerge el poeta
el poeta cual bestia que surge de las profundidades oceánicas
bestia azul con escamas de cuervo sopla y resopla desde lo más hondo
para crear el retablo de un mito el nuevo mito de la caverna
la caverna llena de carmín de dos mujeres que no dejan de danzar
para expulsar a los pretendidos dueños de la ternura ajena
restablecer el cántico y la propiedad de cualquier poesía política
en el pueblo oprimido y mientras elia kazan
valora ofertas laborales con un negroni en sus manos
cuando una vez brindaron con el vino caliente su idealismo ligero
alejado de los negros símbolos del pasado ahora gris ceniza
el poeta ahonda en la búsqueda del individuo allí donde
sus dedos mojados acarician la suave piel de los sueños perdidos
allí donde las promesas en el aire se materializan
en una pantalla palpable cercana salvadora

“no soy abraham polonsky y no lo seré nunca
no nací en nueva york un cinco de diciembre
ni guiones ni novelas ni trabajé en la paramount
y tampoco luché en el frente de europa
no leí a thomas mann ni escribí en cuerpo y alma
no bebí con john garfield y nunca he dirigido el imperio del mal
hoy mi nombre se borra lentamente en los créditos
llega el hombre sin rostro con su paso invisible
a veces voy al cine para ver la última de kazan
otra obra maestra sobre la ambigüedad
quién puede perdonar las ofensas de otros quién se atreve a decirlo
la delación resulta ventajosa cincuenta años después
me niego a contestar si pertenezco al partido comunista
me niego a contestar ni he conocido a algún miembro del partido comunista
solo sé que soy abraham polonsky
que mi nombre sin nombre su brigada homicida
me pertenecerá en las líneas onduladas de atril
cuando escriba el romance de un ladrón de caballos
que escogió defender su derecho a callar”

y el poeta como sísifo entre dunas de un desierto de hollywood
carga en penumbras a lomos de su caballo los héroes sin balas en el cargador
para honrarlos cantarlos como en la Ilíada donde tiembla la llama
del recuerdo que calienta al pobre desahuciado de la ciudad sin ley
intentando un abril que parece dormido en el poema de la vida
la soledad que es al hombre en sí mismo una misma soledad azul
en los días grises y repetitivos donde el poeta se rebela
ante la realidad y no admite la rendición del poema que no toca la palabra
la poesía será de todos cuando la vida digna sea la frente de todos
con esa frente de todos cabalga el jinete de frente tocando también
el timbre de aleixandre siendo también madame bovary
que llega para estar en su propio lenguaje
súbitamente el jinete eléctrico atiza los rescoldos
para lanzar el humo de la insumisión dando vista a los ojos cegados
por el pueblo y para el pueblo
llamadas a rodear el congreso vallarlo con la fiebre añadida
sin sanidad ni estigmas que llevarse a los ojos
el jinete se recuesta en la hierba de su cuarto vacío
a la espera de septiembre del renacimiento de una nueva zambullida
vigorizante humedad restablecedora de heridas de batallas oscuras
es en los espejos cóncavos del tiempo donde el jinete
es poeta que encuentra los clones del amargor
de una noche de agosto del 36 donde un cuerpo alegre y puro
es enterrado y nace en nueva york en otro punto del laberinto
del agujero de gusano que se muestra como rueda del azar ya destino
ya todo entendido en el misterio de la existencia
apuro el vaso mientras vivien acerca los labios a los mios
sundance kid y butch se hacen mayores
por fin el jinete es ya todo un poeta social
de siniestras amenazas bajo un rostro infantil
mientras dos mujeres leen en el libro infinito
son matronas en el cielo con su delicadeza su rencor homicida

para vivir habrá que volver a tocar
las tablas de la ley en el desfiladero
a prender a tensar tu músculo en la orquesta
con el pulso venial del hotel en verano
aún podemos huir mira cómo se abrazan
el baile original cabalguemos un día
podrás nacer también del lado virtuoso de tus capacidades
piensa en ti butch el tipo más encantador de la región
sundance mírate nadie es más veloz que tú con el revólver
pero estáis acabados y no sabéis podar
nuestras flores de mayo fuera de las murallas
crédito anestesiado nóminas minería es el fin de la ópera
y nadie va a aplaudir sus huecos caracteres
que podemos hacer nunca he sido granjero
vamos a regresar al fulgor primigenio al coraje amarillo
la pureza no sé equidad las llanuras”

y el aire le canta la jinete recordándole de no confundir
el galopar del caballo con los latidos de su propio corazón
porque un corazón desbocado encabritaría al caballo que lo sustenta e impulsa
en los tiempos de los charlatanes con codicia imperial
y el poema se genera en sí mismo como un surco inexistente
que ahora es cauce por donde surca la rueda
tantos años luchando por un sueño para que ahora
un pequeño guijarro determine la caída fatal
de manera que volaremos sobre los valles donde nos espera el jinete eléctrico
en su unicornio azul ya rescatado de la ira de los necios
y bendeciremos el silencio de las luciérnagas rescatadas del olvido
para alumbrar dar latido un latido tras otro y otro más
a los eriales de la existencia.

Víctor M. Pérez Benítez

2 de enero de 2014


Un abrazo sin contractura maestro.

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