"Viajes de un andaluz por Marruecos" de Bernardino León Díaz



“Viajes de un andaluz por Marruecos” de Bernardino León Díaz

Una novela de viajes, eso os traigo hoy, una novela que ha dormido en mis estanterías más de 14 años. En muchas ocasiones he estado tentado de empezarla, pero solo ahora cuando se me acerca mi cuarto viaje a África es cuando me he decidido a leerla.

Bernardino León Díaz en el año 1999 cuando compré la novela no era como ahora el padre del diplomático Bernardino León Gross que tan apreciado es en su labor de enlace entre el mundo del Norte de África y Oriente Medio con la vieja Europa, el padre del reputado periodista Teodoro León Gross que con sus artículos en el diario Sur de Málaga tan atento está a lo que acontece y que de forma tan precisa y con estilo incisivo e imaginativo desarrolla crónicas de actualidad
.
Comienzo pues a leer esta novela de viajes con los antecedentes familiares descritos donde este amante de la naturaleza y estricto observador se adentra en la geografía de la otra orilla a la búsqueda del conocimiento y la experiencia.

Como dice Salvador Moreno Peralta en su introducción, todo viaje al pasado es un viaje interior, porque Bernardino León Díaz no solo emprende un viaje al Marruecos del norte, del centro y del sur, sino que establece un viaje a su propio pasado ya que se educó en Marruecos. Pero el viaje de Bernardino es el viaje de una persona que parece emparentada con los viajeros que desconocían pero anhelaban la aventura de conocer, de embadurnarse con el exotismo y las ascentrales costumbres de un pueblo arraigado a la tierra y las raíces de las estrellas del desierto: Alí-Bey, Edmundo de Amicis, Pierre Loti, Benítez, etc. constituyen un elenco y selecto grupo de viajeros que describieron asistiendo asombrados a los aconteceres de los hechos que de forma a veces abrupta y otras suave se iba sucediendo en el mundo opaco y misterioso de Marruecos.

La novela se estructura en tres partes:

-       Viaje al país yebala y Mequínez
-       Viaje a la costa atlántica y Fez
-       Viaje al sur

Y se acompaña con fotografías en blanco y negro tomadas por el autor.

El estilo de la narración es certero y se entremezclan las descripciones con los diálogos del camino, el dibujo subjetivo con el análisis objetivo. De forma premeditada Bernardino León Díaz se relata a sí mismo en tercera persona titulándose “el viajero” en una permanente disputa contra sí mismo, en un duelo incesante de un afán de asepsia y rigor proveniente de su educación científica y una tendencia a la cercanía envuelta en el halo próximo del misticismo oriental que le dota del arte de lo profético, indudablemente siempre magnético.

Aquí os ofrezco una parte de la novela:

                                                 El mercado del domingo

 "La variante comarcal se adentra por fértiles llanuras, generosamente irrigadas, con un aire más rústico y natural según se aleja la carretera. En los pozos de agua guardan su turno los que vienen a llenar sus cántaras de barro y sus vasijas elaboradas con cubiertas de neumático, transportadas en mulos y asnos. Los jóvenes aprovechan la ocasión para hablar con las mozas, vestidas hoy con sus mejores galas, algo azoradas ante las escrutadora mirada de los adultos, que juzgarán severamente cualquier incorrección. Benítez pasó por la cabila El Garbia, y anotó la presencia de abundante ganado lanar, caballar y vacuno.
-Hay que controlar a Romario…¡Golgolgolgol!...-oye de pronto bajo los eucaliptos umbríos de la carretera, y comprueba que unos muchachos, al ver la matrícula española, imitan el estilo de nuestros locutores de deportes. Tras reírles la gracia prosigue su camino, sorprendido por la difusión del idioma a través del fútbol.

El corto trayecto hasta el mercado discurre por colinas suaves y reverdecientes sembrados. Se repite por doquier el espectáculo colorista de muchachas arremolinadas junto a los pozos que, en buen número, se dispersan por los campos cercanos.”

Una novela bien escrita y dotada de la fuerza del viaje deseado, del necesitado viaje a uno mismo y al entorno distante pero tan cercano geográficamente, a las costumbres que el recuerdo nos trae como la pérdida de la inocencia y de la pureza de la infancia de Andalucía.



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