El 0




El 0

Y de pronto surgió el cero
sin límite conocido en su interminable circularidad,
la nada aceptada a la derecha
como multiplicadora,
valedora de la multiplicidad dimensional,
a la izquierda como una auténtica mierda
que sobra y nos sirve
para catalogar a los infelices
¡eres un cero a la izquierda!
¡no sirves para nada!

Multiplicar por cero
es desintegrar,
dividir por cero
es hacernos infinitos
en nuestro propio egoísmo.

Triunfó el cero
frente al infinito
que quedó como un todo
inconcebible, inexistente.

El límite final del circulo
llamado cero
es sin saberlo en su laberinto,
el infinito.

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