"la liebre con ojos de ámbar" de Edmund de Waal, un pajar lleno de sorpresas


“La liebre con ojos de ámbar” de Edmund de Waal

Nos tocó leer éste libro con título tan extraño, una edición elegante (como 
todas) de la editorial Acantilado, un título con un subtítulo sugerente “Una 
herencia oculta”. El subtitulo ya nos avisa del contenido del libro: es un libro 
biográfico sobre la historia de una familia, el adjetivo “oculta” llama la atención y 
despierta nuestros sentidos de lectores curiosos y adiestrados, dispuestos a no 
dejarse sorprender con facilidad. 

Abro y la solapa de la portada me da a entender el origen del escritor de la 
obra: ¡un ceramista! ¡inaudito sin duda! ¡ah! y bueno, no cualquier ceramista 
sino uno con exposiciones en prestigiosos museos británicos. Posteriormente 
nos encontramos con el índice del contenido, lo primero: “Árbol genealógico de 
la familia Ephrussi”. Los dedos con la habilidad suficiente localizan rápidamente 
el árbol familiar citado, es como un enorme cifrado que se despliega ante 
nuestros ojos cada vez más sorprendidos, un extenso árbol con una insignia en 
la parte superior derecha, es la insignia de la familia Ephrussi: dos E en forma 
de épsilon gigantes que se asemejan a nuestros símbolos tan conocidos €€ 
con una corona sobre ellos, es la familia de judíos, de influyentes millonarios 
judíos que desde Odesa hasta Tokio, pasando por París y Viena, desplegarán 
sus vidas durante más de cien años, como banqueros y mecenas del arte. 



La historia se nos revelará como una serie de fotografías antiguas que nos 
enseñarán la historia de Europa: París a principios del XX, Viena en las dos 
grandes guerras mundiales y Japón en los cincuenta. 

“La liebre con ojos de ámbar” es un maravilla de libro, es sedoso y entretenido, 
nos enseña sobre arte y sociología histórica, de los modos sociales y 
comportamientos de la clase dominante en momentos tan importantes para la 
historia de Europa y del mundo. Me recuerda a veces las brillantes 
descripciones históricas de Stefan Zweig, que tanto saben interpretar los 
sentimientos de una época. 



“La liebre con ojos de ámbar” es un libro de viajes que nos transporta de París 
a Viena, a Londres, a Tokio, con un contenido siempre interesante. La 
investigación que el autor hace sobre sus ancestros partiendo del protagonismo 
de una colección de 260 netsuke. Los netsuke son unas miniaturas japonesas 
originales que lo mismo son animales como liebres o tortugas, personas o 
naturaleza, de marfil o madera, son delicadas y valiosas piezas de artesanía 
japonesa del siglo XVI que nos acompañarán desde París con Charles 
Ephrussi, mecenas de los impresionistas, a Viktor y Emma en Viena en el 
período 1899-1938 y finalmente de vuelta desde Londres a Tokio (a su origen 
japonés) con Iggie (tio-abuelo del autor Edmund de Waal) a mediados de los 
cincuenta. En la época época parisina en la que nos encontraremos inicialmente es donde 
Dumas afirmó en 1887 “Ahora todo es japonés”. 







Como dice el autor en la página 66 sobre Charles y una caja japonesa que 
adquiere:

“Los motivos de la caja se enlazan con su creciente amor por las pinturas 
impresionistas: las imágenes de las manzanas en flor, los cielos nublados y las 
mujeres de vestido ondulante salen directamente de Pisarro y Monet. Las 
cosas japonesas-lacas, netsuke, grabados-conjuran el retrato de un lugar 
donde las sensaciones se renuevan sin cesar, el arte rezuma de la vida diaria y 
todo transcurre en un sueño de belleza en flujo inagotable” 
Había en las cosas de Japón un arte erótico de posibilidad, de manera que las 
figuritas estaban para ser manipuladas, acariciadas, llenas de sensualidad y 
divertimento. Comparando aquellos tiempos con los actuales de sushis, 
sudokus o haikus, no me queda más que comentar que las comparaciones son 
odiosas. 

 Las figuras adquirirán la vida de los personajes, serán ellos los que como 
coleccionistas y sus manías, abrirán sus corazones como abren la vitrina para 
tocar las figuritas, al compás de la vida y las relaciones humanas del contexto 
social e histórico. 




Viviremos las distintas épocas interrelacionadas e informándose mutuamente. 
En París conoceremos como la influencia económica de los judíos fue 
denostada por los nacionalistas con el caso Dreyfus, en Viena, donde los 
netsuke llegan en 1899 como regalo de Charles a su sobrino Viktor, llamado 
Tasha (patronímico ruso) donde los netsuke vivirán en la intimidad del vestidor 
de Emma, la mujer de Viktor. Será una familia poderosa y rica, una familia judía 
asimilada que disfrutará de la mejor de las posiciones sociales y que será 
destruida por el antisemitismo que reinó a partir del nacimiento del 
nacionalsocialismo; como Henry Wickam escribe sobre el caldo de cultivo 
vienés de principios de siglo para el dominio de los judíos: 

“ Una libertad para que el judío listo, rápido e infatigable hostigara un mundo 
público y político sin ninguna preparación para defenderse de la competencia 
con él. Recién salido del Talmud y la sinagoga, consecuentemente adiestrado 
para conjurar con la ley, hábil para la intriga…el judío solo buscaba complacer 
un insaciable apetito de riqueza y poder” 


Llegó a todo un invierno donde las riquezas de los judíos desaparecieron como 
los copos de nieve ante el calor del sol, derritiéndose ante la violenta sacudida 
del movimiento nazi. “La liebre con ojos de ámbar” es sin duda un libro de descubrimiento de uno mismo, un viaje interior donde se analiza con una extrema belleza el origen de 
unos antepasados. 

Un libro que sorprende y nos encandila en cada recodo, un trabajo sin fisuras, 
una pieza de cerámica literaria amasada con esmero e inspiración. 

Muy, pero que muy recomendable

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