Historia universal de la infamia de Jorge Luis Borges



Historia Universal de la infamia de Jorge Luis Borges

Hablar sobre Borges me enorgullece y me supera, creador de un universo literario que trasciende lo imaginable, me acerqué a sus espejos y laberintos, a sus juegos poéticos y a su vasta cultura hace ya mucho tiempo, creó en mí una admiración por su erudición y capacidad de fantasía, por sus dotes de trascendencia y por su entramado literario pleno de armonía, misterio y magia.

Nacido en Buenos Aires un 24 de agosto de 1899, escribe en forma de episodios publicados en 1933 y 34 en el diario argentino Crítica, lo que en 1935 conforma el primer libro de relatos que lo llama “Historia universal de la infamia”, un nombre que al mismo Borges le sugiere en la revisión de dicha obra de 1954, “un excesivo título que proclama su naturaleza barroca”.

Borges se entretiene, como el mismo reconoce, tergiversando y falseando hechos y situaciones de infames personajes de la historia como Lazarus Morell, ahorcado en sueños por ejércitos negros que soñaba capitanear allá en el Mississippi de mediados del siglo XIX, el impostor inverosímil Tom Castro o la aguerrida pirata llamada la viuda Ching, venturosa y longeva que operó en las aguas de Asia, desde el mar Amarillo hasta los ríos de la frontera del Annam.

Son personajes en los que Borges vuelca sus amplios conocimientos para crear sus realidades apócrifas como nos dice Eduardo Mendoza en su reseña sobre el libro de críticas literarias llamada ¿Quién se acuerda de Armando Palacio Valdés? Donde afirma:

 “No tardé en descubrir que muchos de los conocimientos de Borges eran en realidad apócrifos: versículos de la Biblia que no existen, ediciones de antiguas enciclopedias que nunca vieron la luz etc.”Un descubrimiento que, como finalmente nos afirma Mendoza, nos da la clave de la literatura del maestro, “el conocimiento casi siempre es apócrifo en menor o mayor medida
¿Cómo no sorprendernos con la historia del proveedor de iniquidades Monk Eastman y ese último párrafo que el maestro llama “El misterioso, lógico fin”?

El 25 de diciembre de 1920 el cuerpo de Monk Eastman amaneció en una de las calles centrales de Nueva York. Había recibido cinco balazos. Desconocedor feliz de la muerte, un gato de lo más ordinario le rondaba con cierta perplejidad


El asesino desinteresado Bill Harrigan, el incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké o el tintorero enmascarado Hákim de Merv junto con el afamado relato  Hombre de la esquina rosada, completan una obra que Borges escribe con poco más de treinta años, aún no ha llegado lo mejor como Ficciones o el Libro de Arena.


Javier Cercas en la reseña sobre el libro afirma escrita en 2002, afirma:

Ignoro si Historia universal de la infamia es la mejor entrada al universo de Borges; como he notado que es un libro que suele gustar a quienes gustan poco de Borges, tiendo a pensar que no lo es. Pero da lo mismo. Cuando se accede a la felicidad de leer a Borges, ya no se distingue mucho entre un libro y otro; solo se lee a Borges; pero también conviene advertir que, cuando se entra en Borges 8como cuando se entra en Shakespeare o Proust), ya es muy difícil salir de él. Esa contraindicación debería figurar en sus libros.”

Para un lector como yo, indudablemente la existencia no sería igual con la ausencia de Borges; en los límites de la realidad, en los bordes del sueño, allá donde la razón pierde el pleno valor para convertirse en un perfecto equilibrio del infinito concebido como real, encuentro a Borges y el milagro de sus palabras y su creación me convierte en un ser más puro, más inteligente, más comprensivo.

Borges, siempre me rindo ante ti.

Que tengáis buena semana para finalizar el mes de abril.

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