Sobre la mediocridad, al hilo de un artículo de Jorge Wagensberg



Sobre la mediocridad, al hilo de un artículo de Wagensberg

Leo un artículo sobre el libro de Jorge Wagensberg sobre su infancia, el físico y filósofo tan admirado por mi. Afirma que la mediocridad se elige y que algunos no quieren buscar lo mejor de sí mismos, porque le es más cómodo adaptarse, conformarse sin problemas añadidos a la realidad que les lleva, como un río apacible que sigue el curso sin rápidos ni cascadas peligrosas.

No obstante coincido con Wagensberg que sin crítica y sin diálogo no hay conocimiento válido, porque la belleza es también utilidad y detrás de cada sí, pero… encontramos las diferencias y las preguntas que nos sirven para revelarnos frente a lo que nos dan por certezas.

La mediocridad es también un ciclo, como afirma de forma clarividente el físico barcelonés.Ante la supervivencia que es el motor de la existencia, el miedo empuja a veces a esos ciclos que han de ser lo más cortos posibles, es una forma de protegerse. Los ciclos de mediocridad han de ser cortos y esporádicos; es la luz del diálogo y de la crítica donde no es posible confundir lo natural con lo cultural. Obligados a no discutir, ni dialogar es el comienzo de la mediocridad, por ello, vuelvo a coincidir con Wagensberg cuando afirma que los primeros años de la vida son los más fundamentales para desarrollar las capacidades de aprender idiomas, música y sobre todo, espíritu crítico, la capacidad más humana de distinguir lo que nos dan como cierto de la realidad que observamos, y en la observación, encontrar las preguntas y las respuestas

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