"Clandestinidad" de Antonio Jiménez Millán



“Clandestinidad” de Antonio Jiménez Millán

El poemario “Clandestinidad” de Antonio Jiménez Millán, fue XIII Premio  de Poesía Generación del 27 y constituye una mirada introspectiva a una incertidumbre heredada de un pasado de promesas, de la vieja clandestinidad, de noches tejidas por el himno del humo y la música de blues, un devenir en el recuerdo de las viejas conspiraciones y las canciones lejanas, noches de alcohol y de amistad.

En la poética de Jimenéz Millán se palpa siempre una profunda aspiración de los ambientes cerrados y secretos, de la intimidad y el miedo que aparece siempre inalterablemente unido, adherido a los recuerdos de los tiempos oscuros; en su poética se desata el convencimiento de haber superado por una serie de suerte desconocida insidias cercanas y traiciones invisibles.

Virtuosa creación inscrita en una fina sensibilidad para sentir el dolor ajeno como algo propio, de beber el agua de una fuente remota, de un sentir colectivo del que se apropia el poeta para devolverlo amplificado y purificado, es su manera para no ceder al olvido y concienciarnos a todos de que la lucha no fue estéril.

Poemas de ausencia y dolor, de atentas observaciones del entorno cercano; estructuras poéticas diseñadas con maestría y naturalidad, con la destreza de un poeta de altura  capaz de volar a diferentes niveles con suma facilidad, convirtiendo lo que parece lejano, cercano y alejando lo cercano para hacernos contemplar con la perspectiva del tiempo y la experiencia, destilando con su vuelo en el proceso de ese viaje interior, soluciones  y enseñanzas íntimas; porque el poeta como profesor sabe de la importancia de involucrarnos para luchar contra el desaprendizaje.


Un poeta que convence, conmueve y vence con nuestro disfrute el miedo al olvido.

Os dejo con este hermoso poema que le oí recitar una tarde hace unas semanas junto al Teatro Romano de Málaga:
AULAS

Olvidarán la luz de una tarde de octubre,
La claridad que llega hasta el fondo del aula
Y más tarde la lluvia, el primer frío,
Cuando el otoño avance con su caudal de sombras,
Porque aún tienen tiempo,
Todo el tiempo del mundo,
Y puede que el olvido sea también
Reino de juventud, como dijo el poeta.

Quién sabe si algún día, lejos ya de las clases,
Volverán a los versos que yo les explicaba
Entre manchas de tiza y un viejo borrador
Que pasa sobre nombres, fechas, títulos,
Imágenes nocturnas,
Metáforas de nieve y desencanto,
Islas perdidas, fértiles, donde aguardan enigmas.

Ahora,
esta tarde tranquila es como un brindis
por el príncipe oscuro en su torre abolida,
por la infinita vanidad de los ritos solemnes,
por todas las palabras que han convertido en oro
el barro suburbial de las ciudades,
por el aire de vidrio
que cruza la mañana frente al mar
y se parece a un sueño.

Quise decirles
que el arte no es distinto de la vida
y a veces nos reserva,
en medio de la noche más cerrada,
una pasión antigua, un gesto cálido
Igual que el sol de octubre
a principio de curso.


Un poemario “Clandestinidad” que aconsejo como medida terapéutica para disfrutar con el ritmo interno de sus palabras

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