Sobre Hernández Quero en la Casa Museo Ruiz de Castro de Motril



Sobre Hernández Quero en la Casa Museo Ruiz de Castro de Motril

Recientemente tuve la fortuna de visitar la obra del pintor granadino José Hernández Quero en la Casa Museo Ruiz de Castro de Motril. No hace muchos meses que se ha abierto al público esta interesante obra en un entorno cercano al Mercado, al Teatro Calderón y a la Iglesia de los Agustinos.

El edificio es un palacete del siglo XVII que ha sido rehabilitado con gusto y practicidad para albergar en su interior la obra de este pintor nacido en 1930 que es un creador clásico y elegante siempre dispuesto a nuevos retos y aprendizajes, de hecho se atreve con su avanzada edad a introducirse-según él mismo afirma-en el mundo de la informática.






Las pinturas, grabados y dibujos me sorprenden por su delicada sensibilidad y maestría en el dibujo;  un aura poético rodea cada obra y es en lo óleos de colores claros, de blancos matizados con tonos grises, como el maravilloso cuadro del Palacio de Carlos V, donde nos impacta y nos sorprende  por su simplicidad, sencillez de formas y los  suaves y tenues destellos de una plasticidad lineal, de tonos delicados y muy bien trabajados.

Las formas humanas de soledad unas ocasiones y de encuentro con otro cuerpo en abrazos y entrega en otras, así como las formas geométricas de los alicatados de la Alhambra y la finura de dibujar el aire granadino al que tanto ama, son motivos que nos sirven para disfrutar con la contemplación de su obra.





En los grabados encontramos el homenaje permanente del pintor a una de sus pasiones, la dramaturgia: Lorca, Juan Ramón, Mariana Pineda o La Caramba nos miran cuando los miramos en los marcos de la exposición y sus miradas nunca son directas porque están llenas de misticismo, son miradas que nos impregnan el ojo de la mente convirtiendo la visión en un recuerdo indeleble.

Entre la planta baja y la primera planta podemos viajar a la creación de este buen pintor que se define como figurativo, realista pero no hiperrealista, con detalles surrealistas pero siempre en un entramado real.





Me queda pendiente visitar otro día la segunda planta de esta preciosa Casa Museo Ruiz de Castro de Motril donde se alberga la donación de miles de volúmenes que pertenecieron a la biblioteca personal del autor, gran lector además de pintor.


Realmente una visita ineludible en Motril, enhorabuena por haberse dotado de este excepcional legado.

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