Poema dedicado a la "Carrera del Darro" de José Luis Ortiz



I

Carrera del Darro

        Peregrino en la noche, muy despacio  
        atraviesa
                        el río la ciudad,
        sus ojos limpios llenos de estrellas; su caudal,
        un verso antiguo que resuena
        en la memoria para siempre.

        Es el agua que exhala
        su perfume, su corazón dorado
        late bajo estas calles donde habita,
        sí, tu niñez: ya fábula de fuentes.

        Río celeste suspendido en el tiempo,
        invisible murmullo
        de aquello que no muere.




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