Pisando ceniza de Manuel Arroyo-Stephens



Pisando ceniza de Manuel Arroyo-Stephens

Una tarde de invierno un tipo de aspecto sombrío que había estado merodeando por la librería esperó a que se fueran todos los clientes y se me acercó cuando estaba a punto de decirle que íbamos a cerrar. Llevaba una gran bolsa de plástico en la mano y me dijo con aire misterioso que quería enseñarme algo. Si no me importaba le gustaría hacerlo en la parte de atrás, donde podíamos hablar a solas. Le dije que mejor volviese en otro momento porque era tarde, pero fingió no oírme. Se acercó a la mesa de novedades que teníamos más cerca y sacó de la bolsa un estuche. Contenía varios volúmenes encuadernados en piel. Los desplegó sobre la mesa y se quedó observándome.”

Así es como comienza ese apasionante y sencillo relato mezcla de memoria y novela, donde un editor llamado Manuel Arroyo-Stephens nos cuenta como en susurro, como en tono de confidencia, pero con la clara y transparente rotundidad de unas vivencias frescas, el recorrido de una vida de librero y de amistad con un personaje tan atractivo y seductor como fue José Bergamín, un poeta amigo de Unamuno, un escritor de influencia católica y comunista que amó tanto a España como la odió. Un sufridor de las dos Españas.


Este libro me atrajo a raíz de un programa televisivo de libros que el que Fernando Sánchez Dragó y Andrés Trapiello, entre otros, alabaron la primera y única novela del editor de Turner.

La pasión por los toros y sobre todo por un torero gitano como Rafael de Paula se derrama en gran parte del libro. Si bien la primera de las seis partes llamada “Un librero de viejo” la dedica a los libros escondidos en las librerías antiguas de Madrid, como la de la calle Preciados, es en la segunda “Melancolía del torero” la que despliega esa pasión por los toros.

No deja títere con cabeza el escritor en el resto de los cuatro capítulos, una inmersión profunda, visceral y tierna a la España que tanto dolor le causó como a Bergamín, baste este soneto del poeta llamado Ecce España:


Dicen que España está españolizada
mejor diría, si yo español no fuera,
que, lo mismo por dentro que por fuera,
lo que está España es como amortajada .

Por tan raro disfraz equivocada,
viva y muerta a la vez de esa manera,
se encuentra de sí misma prisionera
y furiosa de estar ensimismada.

Ni grande ni pequeña, sin medida,
enorme en el afán de su entereza,
única siempre pero nunca unida;

de quijotesca en quijotesca empresa,
por tan entera como tan partida,
se sueña libre y se despierta presa.


La conversación en el cementerio con su madre junto a la tumba de su hermano, el último capítulo “Responso” que cuenta las últimas horas de su madre y la visión tan íntima y descarnada de una vida tan rica en aconteceres, convierte a esta novela “Pisando ceniza” en una obra de arte con la que debemos disfrutar, palpar su amargura verdadera y su ternura dulce.


Un título perfecto “Pisando ceniza”, un crepitar de la memoria, una joya.

Comentarios

Entradas populares