El dilema de la preñez de la piara de cerdas



EL DILEMA DE LA PREÑEZ DE LA PIARA DE CERDAS

Un amigo a otro:

-No sé que hacer con las cerdas para dejarlas preñás
-Tú mismo lo puedes hacer- le dice el otro-
-¿Yo? ¿Cómo?
-Pues muy fácil te las subes a la camioneta, te las llevas a lo alto del monte y ¡traca¡traca!
-Y ¿cómo sé que están preñás?
-Pues mira, si al día siguiente se ponen al sol, están preñás, que se quedan en la sombra pues que no se han quedao

Ni corto, ni perezoso, al día siguiente se las coge, las sube en la camioneta y ¡para el monte! -Las pone a todas en verea y ¡zasca! Se las cepilla una a una.

Agotado se acuesta y a la mañana siguiente le dice a su mujer:
María, asómate a la ventana y dime donde están las cerdas
Asomándose la mujer, le responde:

-¡Están todas en la sombra!
- Joder!!!

Vuelta a empezar, nuevamente las sube al camión y la misma operación, ¡para el monte! Y ¡traca!¡traca!

Se acuesta a la vuelta destrozado y por la mañana sin casi poder moverse, le vuelve a pedir a su mujer que mire donde están las cerdas:

-¡Todas están en la sombra!-le dice la mujer-
-¡Mierda!

Repite la operación y una vez de vuelta, se acuesta y se despierta a la mañana siguiente casi sin poder mover músculo alguno vuelve a preguntar a la mujer:

¿Dónde están las cerdas?¿Están en la sombra?
¡No!- le responde la mujer
¡Están al sol! grita entusiasmado él.
¡No!
¿Entonces?¿dónde están? pregunta alarmado

¡Están todas encima de la camioneta tocando el claxon!

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