Hispacíborg, de Gonzalo Guijarro, una delirante y hermosa sátira sobre el sistema educativo



HISPACÍBORG de Gonzalo Guijarro, una delirante y hermosa sátira sobre el sistema educativo.

Conozco a Gonzalo Guijarro desde hace unos años, hombre de apariencia tranquila y talante abierto, posee una capa de seriedad dentro de unos ojos curiosos, es alto y con una barba que le da un aire de nobleza e hidalguía. Nadie que lo conozca podría imaginar capaz de escribir una novela tan dislocada, divertida y disparatada como Hispacíborg.

Imagínense un doctor en Pedagogía por la Universidad de Málaga que dedicado a adaptaciones curriculares, es tentado por un cuñado experto conocedor de los entresijos de la administración, de los enchufismos y las subvenciones concedidas a tuti plen, que le propone participar en la producción de unos DVDs pedagógicos a repartir entre los centros de enseñanza de la Comunidad Autonóma. Para ello, Fulgencio Alcubilla del Agua, nuestro protagonista, creará  una empresa que será dotada de ayudas económicas sin control  y de enchufes de la Administración,  para producir a mansalva los susodichos DVDs.




Esto es el comienzo;  aunque realmente el comienzo de la historia se desarrolla  en un testimonio ante un juez del protagonista, un testimonio que durará tres días y ante un juez atípico al que Fulgencio intentará convencer de que ha de ser exculpado  de una demanda malintencionada y falsa interpuesta por  una melíflua mujer que le achaca toda la culpa por los efectos perniciosos y catastróficos creados por un artilugio que se llama BMS y que aún no sabemos lo que es pero que luego descubriremos que son las iniciales de Bio Mechanical Soldier, o sea nuestro Hispacíborg.

De como se llega desde el principio hasta este final de la trepidante  historia, es una sucesión de hechos hilados de forma delirante y humorística con la que disfrutaremos sin descanso y en la que Gonzalo Guijarro retratará la parodia nacional:  políticos, sindicalistas, feministas, empresarios y aprovechados de todo tipo circularán en escenarios chispeantes e irreales que nos darán la medida de las medidas sinsentido que aplican los poderosos de un sistema educativo corrupto y equivocado.

Gonzalo Guijarro desarrolla una sátira brillante donde caricaturiza todo lo relacionado con el mundo docente de una manera deslumbrante.

Dentro de la trama la figura del genio informático Cipriano Casilla Matas: canijo, bizco, cabezón y jorobeta es fundamental, será el “machaca” que dará cuerpo y apoyo a todo el proyecto y que se convertirá finalmente en nuestro Hispacíborg, su lascivia será eje de la historia y dará cuerpo a las actuaciones que girarán continuamente sobre su persona.
El catedrático de psicopedagogía Don Asdrúbal, con el que nuestro relator y demandado protagonista trabajaba antes de crear la empresas, es una figura aprovechada para hablar de las adaptaciones curriculares, a las que se definen como:

un paripé que consiste en suprimir del programa todo lo que no le da la gana aprender al alumno

La manera de que se definen a los profesores de secundaria, a los que ha pertenecido treinta y cinco años Gonzalo:

son unos quejicas y carecen de conocimientos pedagógicos y habilidades sociales

Los “despachos” donde empresarios y políticos se reúnen para adjudicar los contratos administrativos, los sitúa en marisquerías y restaurantes.

Son todos escenarios en los que Gonzalo Guijarro con una ironía mordaz e incisiva se despacha a gusto del entramado creado por el sistema educativo que ha llevado a la educación en España al estado actual de degradación.

La aparición del Dr Repullo, Director Tecnológico de la Empresa, de la limpiadora Casilda, de la feminista aprovechada y culpable de todo  según Fulgencio, Mariví Andurriales o la del fantástico argentino Rodolfo Alberto Migraña y su lenguaje porteño que tan fantásticamente  desarrolla Gonzalo Guijarro en la novela nos arrastrarán sorpresa tras sorpresa, por platós de televisión o invasiones de marcianos en todo un delirio y con un texto escrito con brillantez, de forma fluida y seductora.

Me quedo con una frase que aparece al principio y al final como alegato del acusado:

“¡Si es que en este país solo se puede ser funcionario, Señoría!

Y esta otra:

“¡Mucho empresario incompetente es lo que hay!”

No se la pierdan, una joyita.

Víctor M. Pérez Benítez

Málaga 1 de febrero de 2016.

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