"Faros sobre un mar de tinta" libro de relatos de Mario Sanz Cruz


“Faros sobre un mar de tinta” de Mario Sanz Cruz

La editorial Playa de Ákaba nos regala una preciosa edición de relatos de Mario Sanz Cruz con divertidas ilustraciones de Itziar Hernando.

Los relatos destilan sabor a acantilado y al sonido de las olas estrellándose ante las rocas. Son cuentos llenos de amor a la mar y a los faros; no en vano su autor es un hombre anclado a un faro, el faro de Mesa Roldán de Carboneras (Almería) al que cuida y mima desde hace ya veinticinco años.

Mario y Amalia llegaron de Madrid buscando las alas de la libertad y el encuentro con la serenidad, provenían del mundo nocturno y borroso  del Madrid de los Austrias y encontraron en los destellos de su faro mediterráneo el espacio del reencuentro con su interior
.
Un faro es un espacio de lentes y espejos, de destellos lanzados al horizonte marino con el ritmo medido, de búsqueda interior, de referencia y amparo a lo lejano y externo.

Los 14 relatos de Mario están plagados de intención para el lector, una intención luminosa, es una llamada de auxilio ante el olvido y la degradación de un mundo natural y hermoso, cono es el de los faros, ante el devenir salvaje de unos bárbaros que nos llamamos seres civilizados. El oficio de farero está en vías de extinción, de forma inexorable se acerca a su desaparición.




Cada uno de los relatos es una mural donde Mario escribe con pureza poética, con la espuma de las olas atrapadas en sus pupilas y dibujadas en cada palabra con el color del agua y de la luz de su faro, con el sello indeleble del amor por su trabajo.

Así “El farero feo y compañía” o ”La mirada del farero”, son relatos infantiles dirigidos a la enseñanza de niños y jóvenes; “¡Esa luz! “ es un canto al amor y a la pareja; “Plumas” y “Escollo a babor” son relatos un poco gamberros y divertidos que nos recuerdan a Stevenson; “Hay un cuco en Mesa Roldán” es un homenaje histórico al primer farero que ocupó dicho faro a mediados del siglo XIX; “Juegos de guerra” es un hermoso graffiti de homenaje a la paz; “Mensaje” vuelve a tener esa mixtura de novela de aventuras y pedagogía; “Todo debe tener su resistencia” es casi una propuesta filosófica y técnica del trabajo diario en un faro; “No quiero casarme con un farero” es un sencillo homenaje a la mujer farera; “Bienvenido a casa” es un canto a la amistad; “Canto de sirenas” es un collage poético; “La leyenda del último farero” es una canto de esperanza y libertad y por último “Ángulo de refracción” es un ejercicio minimalista exitoso sin duda.
Estamos pues ante un trabajo digno de alabar y de leer, además de disfrutar con los dibujos de Itziar. La  lectura de “Faros sobre un mar de tinta” me ha resultado “gozosa” y me ha suministrado el placer de acercarme a ese mundo tan misterioso, desconocido y seductor, pero también duro, abandonado  y en vías de extinción, útil e infravalorado, del oficio de farero.

Os dejo con el comienzo de “Canto de sirenas” que os muestra el estilo delicado de Mario:

El mar está revuelto, bravo pero no desatado. El viento empuja las aguas sobre la costa. Las olas dibujan cenefas de espuma entre las rocas, que se visten y se desvisten con encajes blancos, a cada embate del mar.

Una leve claridad rosada apunta en el horizonte. El farero sube a la torre  y sale al balconcillo inferior para ver amanecer. Se estira y se apoya en la barandilla. Es un hombre aún joven, algo entrado en carnes, con unos ojos claros, que se van volviendo más y más transparentes según aumenta la luz.

Entre los golpes de las olas y el silbido del viento. Escucha un sonido más rítmico, más melódico. Dejando volar la mente, se le va metiendo dentro, como una suave canción, encantadora, embriagadora. Se siente un Ulises varado  que no puede naufragar, sino es en lo personal o en lo sentimental; y es libre para perderse en estos cantos, que él imagina de sirenas.”


¡Bravo Mario! ¡SALUDOS Y DESTELLOS!

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