“Todo está en el aire” la elegante ingravidez de Saval



“Todo está en el aire” la elegante ingravidez de Saval


Después de leer las siguientes palabras de Blanca Machuca sobre la exposición de Lorenzo Saval en la Galería de Ignacio del Río en C/San Lorenzo,29  que estará hasta el día 1 de abril, me queda poco que decir.

Os la transcribo en su literalidad:

Meteoritos, latas, botellas, rejillas, conchas, caracolas encontradas y sobre todo buscadas. Dentro del maletín de Lorenzo Saval, estos tesoros están clasificados y organizados. Ver un objeto hecho por Saval es una visita a una wunder kammer, la cámara de las maravillas de los coleccionistas del siglo XVII. Cada una de sus piezas guarda una pequeña colección de objetos mágicos y juegos curiosos. El mundo entero contenido en una pieza: sea avión, barco, pez, hombre o mujer. Un objeto que se puede utilizar como linterna o juego de mesa. Esta ambigüedad se refleja en el mundo del sueño  y de las ideas fantásticas que habitan en el aire. Los astronautas, mujeres de apariencia serena para el retrato y las hazañas. Cada una de ellas lleva consigo la carga del pasado a través de los objetos materiales, como una cápsula del tiempo. Se convierten en el referente de la humanidad que viaja al espacio. Las voladoras son mitad mujer con alas y mitad mascarón de proa, capaces de moverse y flotar por el aire o el agua. Dos elementos indomables que no se pueden comprimir. El artista las prepara para la supervivencia  y así conservar las maravillas que ha ido encontrando y guardando. Y por último, la lluvia. Una multitud de gotas que se han detenido frente al espejo. Saval nos permite observar lo que nunca hemos podido ver, las caras de cada una de las gotas de agua cuando caen, casi iguales y casi diferentes, andróginas.

La exposición situada entre la realidad y el sueño, lo híbrido, lo de un sitio y lo de otro, donde el movimiento se ha detenido en un instante, a mitad del cambio, del camino. Todo queda en el aire.”











Ingravidez y elegancia, exquisita armonía de sueño y realidad, consistente levedad en las formas y apariencias misteriosas, subyugantes, el reto de Saval siempre es lúdico, suave y aterciopelado milagro en vuelo de libertad. Aire y agua , intimidad en el cosmos oscuro de la creación en la que lanza destellos de belleza, de una delicadeza llena de elementos y juguetes mágicos.

Si se me permite la licencia : “las valas de Saval nos salvan”


Una exposición con encanto.

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