POEMAS LITERARIOS 12 Las Caléndulas de Pablo Bujalance



Las caléndulas


Siempre he vivido aquí. En este pasto poblado de caléndulas. No han pisado otros pies esta hierba ni estas charcas. Reconozco por sus nombres a las babosas, las cochinillas y los renacuajos. Bajo el suelo descansan las víctimas de la última guerra; y más adentro aún, en las profundidades calladas de la mandrágora, aguardan su turno quienes todavía no han nacido. Recuerdo a veces a mi padre, parado en el camino, temeroso del siguiente paso. Queda en su soledad una oración solemne: la herencia que dictó en mis ojos. La nieve cubre ahora su memoria y mi consuelo. Cuando vuelvan las caléndulas, yo ya me habré ido. Y cuando el último útero haya escupido a los otros, los del ardiente núcleo, desprovistos de hierro y de doctrina, será un niño muerto el que ocupe el lugar de mi lengua. Todas las cosas eternas se habrán disuelto en la certeza.


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