Ordesa de Manuel Vilas





Ordesa de Manuel Vilas

Sin duda, la perplejidad rodea cada instante de la lectura de Ordesa. Manuel Vilas (Barbastro 1962) compone un emotivo canto al amor; solo desde la perspectiva de un ser que ama se puede cantar al amor de esa manera. En su caso, lo hace desde un desgarro de soledad y orfandad, por ello nos transmite de forma íntima e improvisada, la necesidad absoluta e irrechazable de ser amado. Ahora cuando ya empieza a alcanzar la edad de sus padres, es cuando comienza a poder amarlos expresándolo en palabras. Y todo ello es gracias a la literatura, de ahí el sostén vital que supone la novela en su vida: el gran amor de la literatura.

En Ordesa se destila la ternura del fracaso, la fusión de los cuerpos y de las vidas de un padre y un hijo, dueños de un silencio irreproducible y único, omnímodo. Más allá de la memoria es en el olvido donde radica la esencia del misterio y el escritor encuentra su propia existencia en los momentos que revive y que ya no son memoria ni olvido, sino realidad.

Al leer esta novela autobiográfica pareces vivir también tu propia vida, es el ardid del poeta, el poder evocador que comunica sobre la muerte y la ausencia de una manera cercana, real y casi mística, eso solo un poeta lo hace. Parece que se dirige en exclusiva a ti y ya confundes lo que es ajeno con lo que cuelga de tus propias vísceras. Es el poder de la literatura. Lucidez y locura caminando de la mano por el camino del mal mientras suenan los acordes de Lou Reed. Todo un ejercicio de estilo y equilibrismo, elegancia en la cuerda floja.

Tomo notas y las rompo para volver a crear otras, todo es caótico, errático y maravilloso en este análisis de la muerte, en este canto de esperanza a la vida. Vilas, al que leí intensamente hace unos años y del que me desprendí para conocer a otros amigos, un escritor con nombre de tenista argentino zurdo con un inolvidable smash de espaldas, un ídolo de mi juventud, ha escrito una novela que es imposible parar de leer. No hay pausas en su narración, todo es vertiginoso y asombroso para el lector.

Era un poco reticente a leer esta novela por el excesivo eco de su publicación, cada vez me gusta menos el ruido del mercado, pero no me arrepiento de haber seguido el consejo de un amigo, y he gozado de su corporeidad, deglutiendo lo que vorazmente me entraba por los ojos.

Porque dentro de Ordesa está España y los años donde todos éramos clase media-baja con aspiraciones de éxito social, también cabe en Ordesa la renuncia y el silencio, el fracaso y el desencanto, pero también la esperanza y el amor, es ahí donde radica su encanto.

Cierro definitivamente el libro recogiendo el post-it que he ido trasladando de página a página durante la lectura. Termina saliendo de la historia arrugado y vacío, llenando con su color amarillo todo lo leído. Ahora Ordesa vuelve al anaquel de la biblioteca pública del Perchel de Málaga a la espera de otro visitante que disfrute del aire fresco de sus palabras.

VPB 30/1/2019


Comentarios

Entradas populares