Rendición de Ray Loriga




Rendición de Ray Loriga

Nuestro optimismo no está justificado, no hay señales que nos animen a pensar que algo puede mejorar. Crece solo, nuestro optimismo, como la mala hierba, después de un beso, de una charla, de un buen vino, aunque de eso ya casi nada nos queda. Rendirse es parecido: nace y crece la ponzoña de la derrota durante un mal día, con la claridad de un mal día, forzada por la cosa más tonta, la misma que antes, en mejores condiciones, no nos hubiera hecho daño y que sin más consigue aniquilarnos, si es que coincide por fin ese último golpe con el límite de nuestras fuerzas”.

Así es el comienzo de “Rendición” una novela del madrileño Ray Loriga que consiguió el premio Alfaguara 2017, a juicio del jurado:

El jurado premia una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos.

Sin caer en moralismos, a través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos.

La trama de Redención sorprende a cada página hasta conducirnos a un final impactante que resuena en el lector tiempo después de cerrar el libro”.

Redención es una novela distópica, dibuja una sociedad ficticia indeseable en si misma, una sociedad transparente que nos recuerda el mundo actual, un entorno global donde las redes sociales nos han creado una falsa sensación de interconexión, donde los afectos se diluyen con los ecos de nuestras deseadas proyecciones sociales y donde el contacto carnal y las caricias de las auténticas miradas se han perdido sin remedio.

El protagonista nos narrará en primera persona como su mujer y su hijo adoptado han de abandonar la tierra, la granja desolada por el tiempo de guerra. Viajarán hacia el refugio construido para protegerlos de la guerra, un camino lleno de penurias que superarán.

Después en la ciudad transparente y ante una felicidad inocua originada por un fenómeno programado llamado “cristalización”, vivirán una vida llena de alegría y serena placidez.

Nos recuerda al Huxley de “Un mundo feliz” con el soma que da la felicidad. Indudables ecos Orwellianos con el supercontrol del poder sobre cada uno de los individuos, sus pensamientos siempre mostrados a todos: paredes transparentes y techos de cristal nos recuerdan al gran hermano que todo lo ve.

La estructura literaria de la novela, dividida en dos partes, nos lleva a un relato interesante y sin duda de fácil lectura. Una alegoría sobre la alienación de nuestro tiempo.

Rendición es un despertar de la conciencia, un intento de rebeldía ante lo que sobreviene como inevitable.

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