"Castilla" de Azorin





“Castilla” de Azorín

Encuentro en Azorín siempre el arte de la claridad, frases cortas y sintaxis depurada, una cosa escrita tras la otra, nunca una cosa dentro de otra, no hay escondites en el escritor alicantino, tampoco oscuridad; toques impresionistas que devuelven el detalle de las pequeñas cosas a la primera plana del lector. El estilo de Azorín es tan natural como sencillo y es sin duda fruto de la capacidad para observar y de la riqueza de su lenguaje.

He gozado ampliamente con la lectura de “Castilla”(1912) porque Azorin describe esos mesones castellanos, la geografía de lo seco y llano, el ansia de conocer el mar, y lo hace con minuciosidad y lentitud, separando adjetivos con la pausa de una coma, sembrando de imágenes limpias la mente del lector. La pureza del lenguaje de Azorín es palpable y la exquisitez de su prosa se degusta con placer.

En el capítulo “Las nubes” leemos:

Vivir es ver volver. Es ver volver todo un retorno perdurable, eterno; ver volver todo-angustias, alegrías, esperanzas-como esas nubes que son siempre distintas y siempre las mismas, como esas nubes fugaces e inmutables”.

Como nos dice Jorge Urrutia, Azorín en “Castilla”:

Azorín todo lo centra en la literatura, el vaso y crisol de lo permanente”.

Cuando describe las ventas, posadas y fondas, nos regala con sus palabras esta claridad:

De estas ventas solo quedan unas paredes tostadas por el sol, calcinadas; los techos se han hundido y se muestra roto el vigamen y podridos y carcomidos los cañizos. A alguna de estas ventas va unida una leyenda trágica; se habla de un crimen terrible, espantoso; uno de esos crímenes cometidos con un hacha que hiende el cráneo, con una piedra que machaca el cerebro. El tiempo va pasando, se va esfumando, perdiendo en el olvido el horrible drama, y ahora, al pasar junto a estas ruinas de la venta, aquel recuerdo vago y sangriento se une a los techos desprendidos, a estas vigas rotas y carcomidas, a estas ventanas vacías, sin maderas”.

¡Qué claridad!¡Qué sencillez! Realmente es necesario volver a ver la escritura del maestro Azorín y disfrutar de las maravillas de sus descripciones derivadas de su excelente observación y su naturalidad .


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