Homenaje a Walt Whitman en el bicentenario de su nacimiento (1)

Dada la extensión del trabajo que os presento, voy a hacer tres entregas semanales del homenaje a Whitman, una cada sábado a partir de hoy.






WALT WHITMAN y “HOJAS DE HIERBA”

Walt Whitman nace el 31 de mayo de 1819 en West Hills, Hungtinton en Long Island (Nueva York), en el seno de una familia numerosa, hijo de un granjero, hombre de escasa formación, pero de pensamiento liberal, ardiente americanista. Llamó George Washington, Thomas Jefferson y Andrew Jackson a tres de sus ocho hijos. En 1823, cuando contaba con apenas cuatro años, la familia se traslada a Brooklyn con la esperanza de beneficiarse de la bonanza inmobiliaria de la ciudad de Nueva York, aunque la poca sagacidad del padre para los negocios hizo que fuera de fracaso en fracaso. El bullicio de la ciudad, el sonido metálico contra los adoquines de las ruedas con montura de hierro de los cientos, miles de coches de caballos, era aterrador, toneladas de estiércol  se esparcen en la calle todos los días, cientos y cientos de litros de orines de caballo en las calles de Nueva York. Nadie recoge la basura. No hay aún,  un departamento de recogida y limpieza en Nueva York durante el siglo XIX, lo que si hay son manadas de cerdos andando sin rumbo por las calles engullendo todo lo que encuentran, el olor de la basura durante los meses de julio y agosto es penetrante, a esto se une la  avalancha de inmigrantes de todas las partes del mundo, que han de ser acogidos, son de toda clase y condición han de dotarlos de albergue y formar ciudadanos americanos. Whitman.ve el esfuerzo por controlarlo todo; los sentidos del joven Whitman, llenos de una sensibilidad extraordinaria,  fueron absorbiendo estas situaciones; a diferencia de otros que ven la oscuridad siempre percibió el lado bueno, el lado hermoso del caos que le rodeaba, creando afecto, amaba sentir a la humanidad en movimiento, siente el poder de la ciudad de los desconocidos.


Trabaja en diversos periódicos, se forma de manera autodidacta, no es de clase alta, no ha estudiado en Harvard, pero su apariencia le abre puertas. 1,83 de estatura, voz grave y clara, es refinado, viste con elegancia, camisa y chaleco, un sombrero flexible, pluma de oro y reloj de plata, una levita con una flor en el ojal, con amor propio acusado, rayando la arrogancia. Whitman empieza a despuntar, le gusta provocar a los editores de los periódicos conservadores de la competencia, visita museos y bibliotecas, asiste a teatros, pero en su trabajo  no le gusta cumplir los horarios y algunos jefes le tachan de perezoso. Tras ser expulsado de varios periódicos, en 1848 le ofrecen trabajar en un nuevo periódico, “The Crescent” pero no en Nueva York, sino en Nueva Orleans. Whitman acepta, y se traslada del frío Norte al cálido Sur junto con su hermano adolescente Jeff. Es el viaje de su vida, el equivalente al viaje a Europa de los niños ricos. Los tres meses que allí pasa son vitales; a su llegada el olor de las magnolias, el mirto y las bouganvillas impregna las plazas de la ciudad, Nueva Orleans es una ciudad de contrastes, la sensual vida pública de la ciudad le atrae, los vastos paisajes de Missisipí tendrán un fiel reflejo en su obra. Conoce la subasta de esclavos, su brutalidad le deja impactado, anonadado y a la vuelta a Brooklyn se siente cambiado, es cuando funda y edita el Brooklyn Freeman, un semanario que abogaba por la “Tierra Libre”, aunque la suerte vuelve a darle la espalda: la noche del día que aparece el primer número se incendia la redacción.





 En el altillo de una casa humilde de Brookyn en Nueva York, al leer su pequeño cuaderno de 8,89x13,97 cm, percibimos el momento en que empieza a surgir “Hojas de Hierba”, tras anotaciones de direcciones y teléfonos, de lugares a los que debe ir, Whitman escribe:

Sé simple y claro, no seas misterioso” y “Toda alma tiene su propia voz individual”.

Para luego escribir algo realmente fascinante:

No te rebajes al nivel de profesores y capitalistas

Hay dos páginas en blanco, y al voltear la hoja, ahí esta:

Yo soy el poeta de los esclavos, y de los amos
Yo soy el poeta del cuerpo,
Yo soy

Y se detiene, luego lo tacha.

Tras un pequeño espacio en blanco empieza lo que ya será parte de “Hojas de Hierba”:

Yo soy el poeta del cuerpo,
Y soy el poeta del alma.
Acompaño a los esclavos de la tierra
Al igual que a sus amos
Y me situaré entre el amo y los esclavos
Para formar parte de ambos,
De modo que ambos me entiendan de igual forma

La grandeza de Whitman se encuentra en estas líneas.


En junio de 1855 publica su obra “Leaves of Grass””Hojas de Hierba” con una tirada de 795 ejemplares y 95 páginas de contenido poético: El único intelectual favorable a su obra es Ralph Waldo Emerson. La mayoría de las críticas son pésimas, aconsejan azotarlo o le recomiendan que se suicide, lo tachan de lunático. Su poemario, grande y destartalado se puede considerar un fracaso, para cualquiera sería el fin de su carrera, pero Whitman está llamado a un destino, concibe la poesía como la solución al conflicto y la división, se considera un poeta de los esclavos y también de los amos, es un poeta de la eternidad llamado a ser el poeta nacional, las críticas a su libro casero no solo no le derrumban sino que le llama a elevar sus expectativas, está convencido de que la gente común comprenderá su libro.

Ven, dijo mi Alma,
escribamos estos versos a mi Cuerpo (porque somos uno),
para que, si volviera, invisible de la muerte,
o mucho, mucho después, en otras esferas,
reemprendiese mis cantos ante un grupo de compañeros
(y correspondieran a la corteza terrestre, a los árboles y vientos,
al tumulto de las olas),
siguiesen siendo míos, y pudiera contemplarlos todavía
con una sonrisa de satisfacción, por eso, primero, aquí y ahora,
firmo por el Cuerpo y el Alma, y les antepongo mi nombre (comienzo de Hojas de Hierba)

escribe:

“Me celebro y me canto a mi mismo,
Y lo que yo diga ahora de mi, lo digo de ti.
Porque lo que yo tengo lo tienes tú
Y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también

La 2ª edición es publicada en 1856, una edición de bolsillo con 384 páginas y una tirada de 1000 ejemplares. Contiene 32 poemas de “Canto a mi mismo”.

En 1860 aparece la 3ª edición de “Hojas de Hierba”, 178 poemas en 456  páginas, ya no es (como lo era hasta entonces) una autoedición y se publican gracias a una editorial de Boston, además se publican dos reediciones con tiradas de 2000 y 5000. Contiene los 51 poemas de “Calamo” e “Hijo de Adán”, poemas sobre el amor heterosexual. Antes de la publicación Emerson durante un paseo en un parque de Boston con Whitman le recomienda suavizara las referencias sexuales explícitas de “Hijos de Adán” por escabrosas, Whitman no le hace caso alguno.



El comienzo de la guerra civil norteamericana sume a Whitman en una depresión durante meses, hasta que comienza a prestar ayuda a miles de  heridos, hasta cuarenta hospitales visitó durante la contienda. La aparición de Lincoln, su “Presidente Redentor” como él lo llamaba supone la referencia de la salvación de la Unión, se convierte en su Yo poético.


Dice Whitman de Lincoln:

“Yo disfrutaba, creedme del Sr Lincoln: de su mirada y su porte, de su perfecta compostura y tranquilidad, de su insólita y desgarbada estatura, de su vestimenta, completamente negra, de su chistera un poco echada hacia atrás, de sus rasgos cetrinos, de su rostro arrugado, con costurones, pero no desagradable, de su mata de pelo negro, de su cuello desproporcionadamente largo, y de las manos que se sujetaba por detrás, mientras observaba a la gente. Miraba con curiosidad aquel inmenso mar de caras, y el mar de caras le devolvía la mirada con parecida curiosidad”.

La guerra civil acaba el 9 de abril de 1865, cinco días más tarde Abraham Lincoln es asesinado. El magnicidio tuvo un gran impacto en la nación y en Whitman, que consideraba al presidente la personificación de la democracia norteamericana. En homenaje a su figura pública la serie de poemas “La última vez que florecieron las lilas en el jardín”. Aquel 14 de abril de 1865, había empezado a crecer la hierba , a florecer las flores, y donde Whitman se encontraba , bien entrada ya la primavera, abundaban las lilas. Por uno de esos caprichos del azar, que dan color a los acontecimientos sin formar parte de ellos, ver y oler esas flores siempre le recordaría la gran tragedia que tuvo lugar aquel día. En mayo publica “Redobles de tambor” un opúsculo de 72 páginas integrados por los 53 poemas que había escrito en los años de la guerra.

La 4ª edición de 1867 que pasa por ser la más caótica y menos agraciada de todas, en papel de poca calidad, con solo seis poemas nuevos. Por si fuera poco Whitman tuvo que pagar de nuevo la edición

La 5ª edición del libro es de 1871 con 36 poemas nuevos. Un total de 269 poemas completan la edición. Pese al creciente reconocimiento de la obra, no son años favorables. En 1870 atraviesa una depresión, en 1872 sufre una insolación, y en 1873 es víctima de una apoplejía y queda semiparalizado.

La 6ª edición es de 1876 y se le denomina, del centenario de la creación de los EEUU. Aunque no aparece hasta 1881. El creciente prestigio de su obra ante los lectores ingleses es ya una realidad. Oscar Wilde lo visitará en 1882 y lo declarará como el americano por el que siente más admiración.

La 7ª edición de 1888 incorpora “Horas de un septuagenario”, un conjunto de 64 poemas.

La 8º edición con 359 poemas aparece en 1889, es una delicada edición de bolsillo encuadernada en cuero.

Es en 1891 cuando después de 33 años de publicaciones  completas y parciales, el momento en que aparece la 9ª y última edición de “Hojas de Hierba”. Dos tomos de versión finalmente completa que figura como fecha de edición 1892, fecha de su muerte, por ello es llamada la “deathead edition”, “la edición del lecho de muerte

Walt Whitman murió el 26 de marzo de 1892 en su casa de Mickle Street. La causa de su muerte, según certificado médico oficial, una pleuresía en el lado izquierdo, junto con una tuberculosis general y una nefritis parenquimatosa. El poeta de eternidad, fue enterrado en el mausoleo del cementerio Harleigh el 30 de marzo.
Hojas de Hierba”que comenzó a publicarse en 1855 con 95 páginas, 12 poemas y una tirada de 795 ejemplares y del que se vendieron apenas una docena, se ha convertido en 2019 en un libro con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.


LA IMPORTANCIA DE “HOJAS DE HIERBA

Suele citarse como origen de “Hojas de Hierba” la conferencia que Ralph Waldo Emerson impartió en Nueva York el 5 de marzo de 1842 titulada “Naturaleza y facultades del poeta” a la que Whitman asistió como periodista. En ella, Emerson define al poeta ideal:

El que dice, nombra y representa la belleza; el soberano, el que está en el centro; (…) el que anuncia lo nunca profetizado; el único sanador verdadero (…) el dios que libera”.

Hojas de Hierba” construye en palabras de D.H.Lawrence, una “identidad acumulativa”. El poemario entero constituye un juego de equilibrios, entre el yo y los otros, entre el yo individual y el número infinito de seres que lo rodean.  Hojas de Hierba” es también un libro de formación, o más bien de estallido, de una personalidad singular, que crece al mismo tiempo que su país, que convive  con sus sombras y sus deseos ocultos, como su país, y que descubre, con el tiempo, su identidad psicológica, su verdadero yo enmarcado en el sobrecogedor escenario de un continente nuevo. La turbulenta ciudad de Nueva York adquiere en su protagonismo, una dimensión excepcional. La llegada masiva de inmigrantes con diferentes modos de vida, configura un presente difícil, lleno de personas y hechos detestables, pero también de heroísmos cotidianos, sucesos magníficos y adelantos prodigiosos.

Whitman creía en una sociedad abierta, dinámica, sin privilegios. En “Hojas de Hierba” todos los hechos se articulan en un conjunto vertiginoso, nunca caótico.
Un crecimiento orgánico desde sus doce poemas de 1855 hasta los 389 de 1892 girando todos bajo un eje vertebrador único donde Whitman es la síntesis y la suma de todo lo que ocurre en el poema.




Oleadas sucesivas o estratos superpuestos, coherentes con el crecimiento personal del autor y con el histórico de la nación.

Whitman abandona el estilo épico tradicional para escribir en verso libre.

Voces tan autorizadas como Jorge Luis Borges lo considera fundador; dice el escritor argentino:

Podríamos decir, aún pensando en los versículos de la Biblia o en Blake, que Whitman es el inventor del verso libre”.

Whitman, gran andarín, captaba imágenes y urdía versos en sus caminatas, reales o recordadas. También es el ritmo del mar, el resuello ondulante del que se embebía en su Long Island natal el que se convierte en protagonista del poema, algo inimaginable en aquel momento: un vocabulario soez, que no teme referirse al excremento y la fornicación o a la basura, considera que todo, incluyendo lo sucio y lo feo, forma parte del milagro incomprensible del existir.

Todo puede y debe formar parte de la poesía, incluso lo que no se considera poesía. Esta reivindicación de la totalidad humana es uno de los hallazgos más perdurables de “Hojas de Hierba”.

Así la estructura aun siendo centrífuga se ve refrenada por la omnipresencia del yo, la narración en primera persona y las frecuentes interrogaciones teóricas promueven la identificación del lector, que se siente interpelado, abrazado por el texto. Hojas de Hierba no es un libro metafórico sino un canto, la presentación del universo que se presenta ante sus ojos.

Las visiones de Whitman son fruto de la absorción de los elementos de la naturaleza y la vida, siempre receptivo y permeable y las ofrece con sencillez en sus textos.

Hay una pureza irrebatible en los versos de Whitman, una suerte de inocencia infantil. Como dice Harold Bloom. “En Whitman, al conocer se le llama “hacer inventario”. La fe es la sustancia misma del libro.

Whitman, como Hicks, un disidente radical cuáquero que creía que la luz interior del individuo lo unía con Dios, defiende que los impulsos básicos del hombre, incluyendo el deseo sexual, no estaban inspirados por el demonio, ni eran tampoco, producto de la elección personal, sino aspectos de la naturaleza humana creada por Dios, que el hombre tenía derecho a experimentar y conocer.

Poeta del binomio: cuerpo y espíritu, hombre y mujer, bien y mal, amor y odio, vida y muerte, todo es una unidad esencial, todo forma parte del yo; todo es Dios. Whitman ha sido considerado un poeta místico, con nexos con el hinduismo y otras corrientes del pensamiento oriental.

Walt Whitman se identifica con América, en su poesía alborozada los ciudadanos corrientes constituyen su verdadera médula.

Así en el poema “Canto de Alegrías” de 239 versos, escribe:

¡Oh, componer el canto más jubiloso!
lleno de música, lleno de virilidad, de feminidad, de niñez
lleno de tareas comunes, lleno de mieses y de árboles.
¡Oh, voces de los animales, oh, la velocidad y el equilibrio de los peces!
¡Oh, el caer la lluvia en un canto!
¡Oh, la luz del sol y el movimiento de las olas en un canto!
¡Oh, la alegría de mi espíritu, desenjaulado, raudo como el relámpago!
No basta con poseer este mundo, ni un tiempo limitado
Yo poseeré miles de mundos y la totalidad del tiempo

Es esa capacidad de abarcar lo inabarcable, de considerar igual de importante el recorrido de una estrella que la caída de una hoja de un árbol, la sencillez y la grandeza de unir la magia de una brizna de hierba a la de un cometa en el firmamento, es esa poesía revolucionaria convertida en militante por la libertad, donde cabe todo lo imaginable: religión, ciencia, obreros y fábricas, la inmensidad de las nubes, ríos y picos de montañas, granjeros, naufragios, todas las razas, la mujer en su honda dimensión es lo que hace universal y cósmico al poeta de Long Island., Todo lo que Vds puedan imaginar cabe en la poesía de Whitman. Cantos que rompen las cercas creadas para aislar al hombre de su verdadera dimensión humana y lo hacen libre.

Yet ever full of faith

siempre lleno de fe

Podría completar a vida y obra del poeta norteamericano.

(Fin de la primera parte)

Comentarios

Antonio J. Quesada ha dicho que…
La magia de Whitman, amigo Víctor. GRACIAS por acercárnosla. Seguiremos atentos.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
No cabe duda de su magia y cercanía. Whitman es acusado de narcisista, ególatra y homosexual; no cabe duda que no ha sido leído correctamente por algunos. Para mi es una referencia histórica de indudable valor moral.

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