“El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura







“El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura

A mediados de octubre de 1989, veinte días antes de la caída del muro de Berlín, el escritor de treinta y cuatro años Leonardo Padura visita en Coyoacán (México), la casa donde Trotski vivió el último año de su vida y donde fue asesinado por Ramón Mercader el 20 de agosto de 1940. Uno de los mayores acontecimientos históricos del siglo XX.

El grito que León Davídovich emitió en el momento que Mercarder le clavaba por detrás un piolet en la cabeza, le acompañaría al comunista enviado por Stalin el resto de su vida. Los veinte años de presidio en México, los siguientes once años en Moscú homenajeado como héroe de guerra y sus últimos cuatro años en Cuba.

Leonardo Padura siempre estuvo atraído por la imagen de Trotski, al cual habían hecho desaparecer de los estudios sobre el comunismo y la revolución; lo mismo había hecho Stalin que lo borró de todas las fotos donde aparecía junto a Lenin. León Trotski fue para muchos el profeta de la revolución rusa, el creador del ejército rojo; para otros muchos, desde que Stalin lo considera traidor a la revolución y lo envía al exilio, es el peor enemigo, el hombre que es necesario eliminar.

Tal vez, el conocimiento de Padura de saber que los últimos años de Ramón Mercader (que siempre dijo, cuándo fue arrestado tras el asesinato, ser el belga Jacques Mornard y que lo mantuvo siempre) los pasó en Cuba, con el nombre de Ramón López,  y que incluso podía haberse cruzado con él en la Habana, precipitó de forma definitiva el escribir “El hombre que amaba a los perros”.

Una novela de más de setecientas páginas y en la que Padura empleó cinco años en su factura. Investigaciones y reflexiones amplias y profundas, que le llevaron a indagar en la vida de Trotski, muy bien conocida:  la permanente compaía de Natalia Sedova, su exilio en Turquía, el paso por Francia, la estancia en Noruega y por fin, el acogimiento en México por parte del presidente Lázaro Cárdenas y la hospitalidad de Diego Rivera y Frida Khalo, con la que mantuvo una relación amorosa, También, estudió la historia personal y política de Ramón Mercader del Río, desde Cataluña donde nació hasta su elección y preparación por los hombres de Stalin para cometer el asesinato. En este último caso al ser menos conocida, la vida de Mercader está más novelada, aunque no deja de poder ser cierta.

En 1993 sale a la luz “El hombre que amaba a los perros” con un gran éxito editorial, después vendrían las novelas del detective Mario Conde, pero eso ya es otra historia. Indudablemente, Padura es un excelente escritor, posee la habilidad y maestría del uso de los tiempos y las imágenes, del ritmo en definitiva, eso lo convierte, para mi, en uno de los grandes. Sus influencias son muchas. Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Manuel Vázquez Montalbán, Raymond Chandler y tantos otros, pero la originalidad de Leonardo Padurra es que, aún siendo universal, todos sus textos están tamizados por la vida cubana. Padura, vive y escribe en una casa del barrio de Mantilla en la Habana, donde vivió su padre y su abuelo, eso le hace genuino y auténtico.

Extraordinaria novela histórica de imprescindible lectura

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