Málaga en llamas de Gamel Woolsey






Málaga en llamas de Gamel Woolsey

La tumba de Gamel Woolsey se encuentra en el Cementerio inglés de Málaga, situada en la parte alta junto al que fue su compañero durante tantos años: Gerald Brenan. En su lápida vertical aparece un verso de Shakespeare: “Fear no more o’ the sun” (“No temas más al calor del sol”)”. El cementerio inglés de Málaga es declarado bien cultural por la Junta de Andalucía en 2012.

Gamel Woolsey falleció en su casa de Churriana el 18 de enero de 1968. Allí vivió a su llegada en 1932, la cual tuvo que abandonar por los episodios de la guerra civil española a finales de septiembre de 1936. La escritora de Carolina del Sur, contaba 38 años durante aquellas semanas del comienzo de la guerra española. Lo que ocurrió aquellos días lo relata en su libro “Death’s other kingdom” (“El otro reino de la muerte”) cuyo epílogo escribe en Lisboa tras llegar desde Gibraltar en su huida de la contienda.

Ya en 1968 se reedita en la versión española con el nombre de “Malaga Burning” (“Málaga en llamas”).

La novela es un documento realmente extraordinario por lo que de histórico tiene, además está escrito con un pulso narrativo cercano, lo que hace la lectura realmente deliciosa.
Así el comienzo nos da la medida poética de Woolsey:

Aquel era el día más hermoso del verano; ni rebuscando en el hondo cajón del tiempo se podría haber encontrado un día más bonito. El cielo del amanecer estaba despejado y la “banda rosa” de los trópicos, ese haz de luz rosada que en el crepúsculo asciende hacia el cielo desde el horizonte, alcanzaba el cenit y se diluía en la luz de la mañana. Después, el sol se alzó brincando al aire de repente: el largo y caluroso día sureño había comenzado”.

Con tremenda sensibilidad para percibir los detalles, Gamel Woolsey convierte a la gente corriente que le rodea en protagonistas de la escena. A Enrique, el jardinero, que convierte el jardín en su orgullo y su alegría, y que según Gamel, era “joven y encantador y amaba las flores tanto como Linneo” María la cocinera y ama de llaves, madre de Enrique y de Pilar, una mujer de cincuenta y cuatro años, viuda y aún muy atractiva. La hija de María, Pilar era una viuda tristona con una hija feúcha de cuatro años. Todos ellos pasaron hambre y frío en la sierra alpujarreña y Gerald Brenan decidió traérselos a todos a Málaga, a su casona de las afueras en Churriana.

La visión de España por la escritora siempre estaba teñida por la ternura y la admiración por unas gentes impregnadas de una elegancia innata; se quedaba sorprendida cuando hasta los mendigos ofrecían un mendrugo de pan en el camino a los transeúntes ricos, quienes, a su vez lo rechazaban cortesmente.

Cuando sobreviene la contienda, desde su casa, los Brenan albergaban a la gente del pueblo porque allí todos creían estar a salvo de las bombas que los aviones regularmente lanzaban cada día.

Las críticas más feroces de la novela son para sus propios compatriotas que no alcanzan a sentir en lo más mínimo las pérdidas humanas españolas, como si nada fuera con ellas. Es en Gibraltar donde más asco tiene cuando oye a los ingleses opinar de manera despectiva sobre la república y en la que se inventan atrocidades que no se corresponden con realidad alguna.

Una novela que se lee con emoción y donde se reconoce el valor de la pareja en los difíciles acontecimientos del comienzo de la guerra civil en Málaga.

Comentarios

José Luis Ortiz ha dicho que…
Me encanta la reseña, Víctor, precisa y sencilla, como el libro.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
Gracias amigo José Luis por tu apreciación y generosidad. me alegro que te gustase.

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