“Mi vida sin esperanza” de Giacomo Leopardi






“Mi vida sin esperanza” de Giacomo Leopardi

Giacomo Leopardi nace en Recanati en 1798 y muere en Nápoles en 1837. Es una de las figuras más relevantes del Ottocento italiano y por su pensamiento una de las figuras más importantes de la Europa del XIX. Leopardi desde niño se propuso estudiar solo, y su erudición alcanzó pronto máximos; a la edad de trece años, ya componía versos y llegó a terminar una tragedia. A la edad de quince años conocía a la perfección a los clásicos y aprendió latín, griego y hebreo.

Sus Pensamientos son recogidos en una selección excelente por la editorial Renacimiento en este libro denominado “Mi vida sin esperanza” donde podemos disfrutar de sus reflexiones filosóficas, siempre teñidas de poesía. Seguiremos la metamorfosis del poeta desde sus primeras reflexiones íntimas con apenas veinte años hasta alcanzar una joven madurez.

Siempre próximo a la muerte dada su siempre delicada salud, a los veinte años se le diagnostica una neurastenia cerebroespinal que le lleva a la muerte con apenas cuarenta años. Todos sus pensamientos están llenos de una melancolía que describe con la exquisitez de una sublime tristeza permanente. Se le llama el poeta del pesimismo, más ello en realidad no es totalmente cierto, sus primeros versos son cantos heroicos que cantó al monumento de Dante.

Sus soliloquios están dotados de una capacidad analítica excepcional, su obra está en la plena de una serenidad que asombra a cualquier lector.



Destaco estas palabras que he anotado en la lectura de este hermoso libro:

Las obras del genio, aunque muestren al vivo la nulidad de las cosas, encienden el entusiasmo, abren el corazón, y al tratar de representar la muerte, parecen devolver, al menos momentáneamente la vida que habían perdido. Su pesimismo, pues, es fuente de vida”.

Entre Leopardi y la naturaleza hay una íntima armonía. No es panteísmo, porque su amor es pura emotividad. Tiene el encanto de la música, de la paz del campo cubierto de claridad lunar. Leopardi canta a la naturaleza con exquisita dulzura y sublime serenidad.

Así dice:

En realidad, la vida humana es como el comercio; un tanto más feliz cuanto los hombres y los filósofos menos se preocupan de ella, menos persiguen la felicidad y, dejan hacer  la naturaleza”.

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