"Ojos de agua” de Domingo Villar





"Ojos de agua” de Domingo Villar

Un compañero de trabajo, al igual que yo, lector empedernido, me habló en una comida de Domingo Villar; de manera enfervorizada me contó de sus excelencias, así que, hace unos días, adquirí “Ollos de auga”, su primera novela publicada en 2006.Lo digo en gallego porque así salió la primera edición.

Leo Caldas es un inspector natural de Vigo, un ser solitario apegado a la tierra y a la ría, participa en un programa radiofónico local de gran audiencia: “Patrulla en las ondas”. Un día es avisado sobre un cadáver encontrado en las torres de Toralla, un inmenso rascacielos que parece emerger del mar de la ría de Vigo. En el piso 17 un hombre aparece muerto con el rostro horrorizado que revela el sufrimiento padecido, con las manos atadas al cabecero de la cama con una tela blanca y el cuerpo retorcido en una postura forzada. Acompaña al inspector, un agente Rafael Estévez, aragonés y con poco tiempo destinado en Galicia. Es un policía de cabeza dura y poco tacto, que encontrará siempre problemas con esa forma de ser tan especial de los gallegos.

A partir de esta imagen, con un ritmo medido y una prosa sencilla, Domingo Villar desarrolla una novela negra con olor a percebes y a jazz, una novela que dibuja con hondura y emoción a los personajes que irán apareciendo en las pesquisas que se llevan a cabo para descubrir la autoría de un crimen tan terrible.




Este “gallego de la diáspora” como él mismo se define, lleva impregnada la sabiduría del saber contar, del manejo magistral de los diálogos y las situaciones, del poder de la sorpresa y la magia de lo cotidiano. Pleno de humor aparentemente ligero y sin duda ancestral, ha mamado desde la cuna el juego de la ironía, y eso lo muestra en cada recodo de esta novela, eso la hace entretenida y adictiva. No se puede dejar de leer porque además la trama está alimentada a pequeñas dosis perfectamente calibradas.

La originalidad de empezar cada capítulo con una palabra y sus acepciones es un recurso eficaz ya que consigue no solo aumentar nuestros conocimientos semánticos, sino que nos ayuda a enlazar cada concepto con los acontecimientos que se describen.
La alta sociedad y el mundo gay, se entremezclan con acierto, un cóctel explosivo pero que se revela auténtico.

Tal vez el desenlace no llega a ser tan perfecto, y deje algunas cuerdas sin atar, pero no es un pero, solo una apreciación que como lector me atrevo a señalar. El detalle final que anuncia la verdad que se barrunta parece colocado de manera apresurada. No obstante, he de decir que está bien cerrada.

Una novela honesta y bien escrita.
Víctor M. Pérez Benítez

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