Prólogo a la obra "Percepción y reflexión simple" de Paco Selva






Prólogo a la obra "Percepción y reflexión simple"


¡OH CAPITAN, MI CAPITAN!

SALVE SELVA, LEVAS ANCLAS, DESPLIEGAS VELAS, VALES SELVA


Entrar en el taller Selva es encontrar un mundo disperso y diverso de cosas y colores, asistir a un mundo fantástico de ideas ocultas que se despliegan por el tapete, el lienzo, el papel o el espacio, haciéndolas visibles y asombrando nuestros sentidos.

Esta obra es la culminación de un sueño del autor, la plasmación de años de reflexión y contemplación, de escudriñar las palabras y su sentido, sus derivaciones y enlaces, su evolución; de celebrar el encuentro de éstas con el espacio y la solución, de enaltecer la grandeza de la duda y la razón, de la investigación y la hipótesis; pero también otorgando a la fe y a la creencia su halo misterioso y eterno y la fuerza para la ilusión en la búsqueda de la verdad. Porque finalmente lo que radica en la esencia de Selva es lo que suena de cierto en la promesa de Juan de que “la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

El libro desarrolla geometrías imposibles pulsando la realidad social, como esa cinta de Moebius donde una inmensidad de seres humanos intenta alcanzar  la supervivencia o esa pregunta que trasciende el plano para traernos un interrogante y hacernos pensar: “Si el universo es infinito, ¿dónde estamos?” y ese dibujo donde vemos como los granos de arena de un reloj en forma de discóbolo escapan en las grietas del tiempo convertidas en seres humanos al grito resonante de “Tempus fugit”.

Toda la obra es un ofrecimiento a la reflexión, pero también tiene cabida el humor inteligente, ya que Selva considera esa fuente de vida que es la ironía como un elemento de salvación ante la debacle.

El paso del tiempo en Selva siempre aparece como inspiración: “el pasado necesita de la memoria, el futuro es un proyecto y el presente necesita de ti” afirma con rotundidad en sus dibujos; es su forma de ver la vida.

Memoria, proyectos y trabajo diario, esas son sin duda las formas valederas de su proceso creativo.

Nuestro admirado Jorge Wagensberg, de la que su obra “la rebelión de las formas” ha sido durante años lectura obligada de Paco Selva, llega a afirmar:

Los cuatro sentidos fundamentales de la convivencia humana son el sentido del humor, el sentido común,  el sentido crítico y el sentido del ridículo”.

En el caso de Paco ajusta a la perfección la armonía de los cuatro sentidos y por tanto es un obrero eficaz de la lucha por la igualdad, el respeto y la convivencia entre desiguales, y lo hace contracorriente, como él  dice con ese latinajo tan expresivo: “adverso flumine”, y todo lo hace con sencillez y humildad, solo propio de los grandes pensadores.

Gracias por todo ello, Paco.
Noviembre 2019



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