Hoy, Bradbury, se ahorraría los bomberos.







Hoy, Bradbury, se ahorraría los bomberos.

En Farenheit 451, una fascinante novela distópica de 1953,  Ray Bradbury imaginó una situación donde los libros estaban prohibidos y que un ejército de bomberos se dedicaba a quemar aquellos escondidos, que eran encontrados en lugares secretos. La historia la llevó al cine François Truffaut en 1966.

En 2020, Bradbury no necesitaría bomberos. Los medios digitales, wikipedia y las redes sociales nos han convertido en destructores de libros, un bien preciado cada vez para menos personas. Leer un libro es un acto de rebelión. Entrar en una biblioteca es acceder a un oasis en un desierto. La sociedad es ya un sitio donde cada vez más las prisas y la velocidad de consumo nos conducen a una espiral de donde es difícil salir.

Hoy por la tarde, caminando por mi ciudad, encontré una caja llena de libros junto a un contenedor. No podía creerlo, libros en perfecto estado, con rapidez me apresuré a recoger un buen puñado y los llevé a la biblioteca del barrio. Estoy convencido que más de un niño lo aprovechará.




Comentarios

José A. García ha dicho que…
Me ha pasado varias veces en Buenos Aires encontrarme con cosas similares. En algunos oportunidades eran libros que me servían a mí, por lo que me los quedé, en otros también los llevé a una biblioteca cercana.
Es increíble la facilidad con la que se descartan ciertas cosas que creemos que ya no nos serán útiles.

Saludos,

J.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
Y haces muy bien, darles utilidad es darles vida, es la mejor forma de autosalvación, un saludo y gracias siempre por pasarte por este pequeño rincón.

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