Ficción gramatical de José Carlos Rodrigo Breto








Ficción gramatical de José Carlos Rodrigo Breto

Creo que fue Chesterton el que afirmó:

“La literatura es un lujo, la ficción una necesidad”.

La novela de José Carlos Rodrigo Breto es un lujo necesario. Dotado de una gran destreza para conseguir recrear ambientes de tensión narrativa constante, la historia que plantea el novelista nos lleva a situaciones y acontecimientos escritos con la maestría de una pluma creativa donde las haya.

La riqueza gramatical y las situaciones delirantes que nos encontramos en su lectura la hacen atractiva y seductora. Rodrigo Breto vuelca todo su saber literario, que es mucho, y toda su pasión y amor por el oficio de escribir.

Ya los agradecimientos nos sitúan ante sus admirados escritores: Sándor Márai, Irene Némirovsky, Michel Houellebecq, Don Delillo, Bret Easton Ellis, Chuck Palahniuk, Thomas Pynchon e Ismaíl Kadaré, de este último, José Carlos es uno de los mayores especialistas en su obra; de hecho su tesis doctoral versó sobre la obra del albanés.

La superposición de planos de la novela la hace, a veces, generar una exigencia al lector más elevada de lo normal, pero, creo que es una exigencia buscada por el escritor, le gusta tener buenos lectores.

Los escenarios: Londres, Praga, Madrid, Albania son la geografía emocional del autor, al igual que los personajes: un escritor no reconocido, otro reconocido mundialmente, editores sin escrúpulos, un turbio millonario obsesionado por cazar reliquias nazis, un traductor japonés, son todos pertenecientes al mundo literario donde José Carlos Rodrigo Breto se encuentra cómodo y donde destaca su indudable brillantez.

Una novela llena de aventuras, trazada con un ritmo trepidante y no exenta de escenas duras y dolorosas, pero también llena de sentimientos puros.

Muy aconsejable.

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