Las mocedades de Ulises de Alvaro Cunqueiro








Las mocedades de Ulises de Alvaro Cunqueiro

Alvaro Cunqueiro es un escritor poco leído, sobre él pesa la losa de ser un galleguista, un escritor poco castellano, muy lejos de la realidad. Cunqueiro es un escritor exquisito en lengua castellana, aunque lleva Galicia en la sangre, eso sin duda. Leer a Cunqueiro es experimentar el valor de la palabra literaria en estado puro, sus fábulas y sueños te atrapan desde el instante que te mece en el mundo de los mitos, de las brumas celtas o de las aventuras de los antiguos griegos.

Del escritor de Mondoñedo, Suso de Toro dice en el excelente  prólogo de Las mocedades de Ulises:

Las palabras de Cunqueiro nos traen las cosas, y son cosas vivas, con memoria, con aura; cosas preindustriales, cosas del tiempo de la leyenda y del mito. Un tiempo en que aún no había objetos. Y los nombres de la gente nos traen historias de su familia, de su ginea y también del argumento de su vida. En la visión contemporánea el individuo es parte de una masa, en el tiempo anterior donde Cunqueiro decide vivir y contar no existe aún la masa y solo hay hombres y mujeres hechos de palabras que son personajes, cada uno de ellos realmente no actúa, cada uno cuenta una historia.

Es ahí donde radica la esencia del gallego: nos da el consuelo y la serenidad de la ficción pura, nos brinda el sabor auténtico del ensueño y la fábula.

En las mocedades de Ulises viviremos la infancia del mito, hijo de un padre carbonero y una madre pálida, conoceremos su aprendizaje y viajes por las islas como la isla de Paros a la que Cunqueiro convoca como si acudiese a  los descubrimientos primigenios del escritor con la isla de Sálvora frente a la ría de Arosa o de las Islas Cies frente a Vigo. Porque Cunquiero escribe lo que ama. Y él ama el mundo de la tierra, de la memoria y la literatura, sobre todo de Shakespeare, al que tanto admira.

El escritor afirma con rotundidad:

La lengua es buena cuando sabe a pan, a pan fresco.

Los ritos  ancestrales y el sabor cálido de la aventura nos conceden el privilegio de soñar con sus historias.

Comentarios

Administrador ha dicho que…
Basta esta frase: La lengua es buena cuando sabe a pan, a pan fresco, para saber que estamos ante un escritor que tiene mucho que decir.
siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
Así es querido administrador, así es, es una frase tan contundente como sugerente, ¿verdad?

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