Una puerta pintada de azul de Sergio Barce

 


Una puerta pintada de azul

 

¿Qué se esconde tras esa vieja puerta pintada de azul? ¿O es más bien una ventana abierta a los recuerdos azules de la niñez?

Sergio Barce, como por un misterioso magnetismo, siempre vuelve a Larache, y nos arrastra con su ternura, con su sencilla, rica y ordenada prosa. Nos embelesa, nos remueve las emociones para hacernos sentir la belleza del desencanto, la melancolía de los recuerdos y también la realidad social. Asomado a su Balcón del Atlántico, el horizonte no es una frontera, sino un espacio de luz, un brote de resonancias azules que florecen y nos conmueven.

Los personajes que pueblan las páginas de sus relatos: niños desaliñados, mujeres inolvidables, viejos nobles, están todos marcados por el sello de la autenticidad. En sus historias nos acerca al corazón, al dorado espacio de Larache, donde a veces, en días claros, la luz parece nacer de la tierra. Una ciudad súbitamente envejecida, de piel surcada por las arrugas del tiempo y el abandono, surcos de dolor y ausencia, pero donde siempre la memoria rescata los momentos gloriosos.

Enhorabuena por el trabajo Sergio.

 

Comentarios

Administrador ha dicho que…
Lo extraordinario es que cuando algo te gusta lo que escribes se vuelve pura poesía. Un extraordinario don que hay que saber apreciar. Porque el texto lo produce pero el recipiente lo transfigura a su vez en poesía. Y con esa palabra encierro todo: sentimiento, sensibilidad, mirar, aprehender. Y no sigo porque cada quien posee su territorio personal para expresar la belleza. Y mira que tú la ofrendas a pleno corazón.

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